En la e-revista de @AMYTSMEDICOS, CON FIRMA. “Indiferencia política”, por Rosa Mª Funes

http://amyts.es/con-firma-indiferencia-politica-por-rosa-ma-funes/

Desde hace ya varios años se palpa la terrible indiferencia que muestran nuestros políticos ante la situación cada vez más lamentable de nuestra sanidad pública. Lo grave no es la caída libre en la que estamos sanitarios y pacientes, lo grave es no contar con un paracaídas capaz de frenar e incluso de dirigir un buen aterrizaje para esta situación.

Se repiten las quejas de los trabajadores y se multiplican las denuncias de los usuarios. Escasean los recursos materiales y escasean más los recursos humanos. Existen profesionales honestos que desbordados abandonan sus puestos de responsabilidad para conservar su dignidad.

Se ignora a los médicos que crearon esta magnífica sanidad, grandes maestros con inalcanzables conocimientos porque éstos no son teóricos, sino fruto de una experiencia que hoy nadie tiene salvo ellos; sin embargo, indiferencia hacia sus vergonzosas jubilaciones a golpe de carta. Se castiga en el presente a los médicos jóvenes y no tan jóvenes, los que, por cierto, son el sostén real de nuestros hospitales, con contratos eventuales lamentables, con promesas de interinidades vergonzosas y con baremos y preguntas impresentables en oposiciones oportunistas e injustas.Se abusa según en qué hospitales del ajuste de plantillas. Se reparten recursos humanos de maneras que parecen casi aleatorias, sin ningún tipo de previsión. No parece que nadie piense ni en el paciente ni en el profesional. Indiferencia.

Se pierden enfermeras expertas, con muchísimos años de asistencia, con soluciones ante cualquier problema, con seguridad aplastante, con conocimientos que hoy echamos de menos en las nuevas generaciones. Se pierden porque buscan lugares de trabajo con mejores condiciones. Se pierden también sin ningún reconocimiento. Perdemos la mano derecha de la indicación médica…. y ante esto: indiferencia.

Los pacientes rellenan hojas de reclamaciones, se acumulan en la urgencia, pasean por los pasillos y ventanillas. Hasta algunos mendigan asistencia o medicamentos. También antes esto: indiferencia.

Sin duda tenemos profesionales excepcionales que serían capaces de asesorar de manera brillante en muy diversos aspectos a cualquier político mínimamente interesado en solucionar algún problema de los muchos que condenan hoy al politraumatismo severo a nuestra sanidad. Pero ante esta posibilidad: indiferencia.

Nos rodea el caos en multitud de temas. Pises donde pises, hables de lo que hables. Por ejemplo: ¿quién ha decidido retirar la vacuna del neumococo de nuestro calendario vacunal?, y ¿quién ha decidido volver a introducirla? ¿Qué experto imprudente y temerario ha decidido retirar la vacuna de la varicela de nuestro calendario y se ha asegurado de que nadie la pueda comprar en la farmacia? Pero también ante esto: indiferencia.

¿Quién aumenta la jornada de trabajo semanal de los médicos, pero impide que éstos puedan cumplir esa ampliación de jornada? ¿Quién decide entonces que esas horas que se nos prohíbe trabajar se descuenten del sueldo, de las horas de guardia exactamente? Y ante esto: indiferencia.

Y si cambio de tercio, y haciendo autocrítica hablo del profesional acomodado, poco implicado, que no cumple sus obligaciones y hablo del usuario que abusa, que exige, que se cree en el más absoluto derecho de disponer de diagnósticos y tratamientos certeros e inmediatos en el momento que a él se le ocurra independientemente de la gravedad o banalidad del proceso… pues si hablamos de esto: también indiferencia.

Señores políticos se acercan las elecciones: sonrían, prometan, mientan, muestren su hipócrita preocupación, gasten lo que no tenemos en publicidad innecesaria, háganse fotos… Eso sí, la indiferencia es patognomónica de la clase política actual. Los profesionales de la salud y los usuarios no aquejamos este mal, nosotros somos la marea blanca, la marea que frenó la privatización y que seguirá luchando a pesar de la desesperante e indignante situación a la que nos vemos sometidos. Ante vuestra indiferencia sólo nos queda trabajo y mucha paciencia.

Pero seguimos en caída libre. Por favor ¿Alguien podría ser nuestro paracaídas? URGE.

Nota aclaratoria:

  • Indiferencia: Estado de ánimo en que no se siente inclinación ni repugnancia hacia una persona, objeto o negocio determinado.
  • Política: Arte o traza con que se conduce un asunto o se emplean los medios para alcanzar un fin determinado.
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