E-revista @amytsmedicos: CON FIRMA. “Lo que no sabíamos que teníamos”, por Esteban González López

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CON FIRMA. “Lo que no sabíamos que teníamos”, por Esteban González López

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114 Esteban González 3x3 cm

En general los médicos tendemos a ser muy críticos con nuestra profesión y con nuestro sistema sanitario. Pero a veces hay que oír y ver lo que cuentan otros sobre nuestro trabajo.

Accedí hace tiempo a unos materiales elaborados por el Dr. Jeffrey Borkan, Director del Departamento de Medicina de Familia de la Warren Alpert Medical School, Universidad de Brown (Rhode Island, EEUU).

Lo primero que decía Borkan era que conocer personalmente a tu médico de familia, disponer, en una palabra, de un médico accesible, podía ser causa de una mayor esperanza de vida, ya que tu médico te conoce, conoce a tu familia, tus riesgos de enfermar, tus alergias, previene la iatrogenia, y puedes acceder a él y plantearle tus dudas sobre un problema de salud concreto.

La sorpresa no finalizó ahí. Se podría decir: es un médico de familia y, por tanto, trata de defender su disciplina. En otro lugar de sus presentaciones el Dr. Borkan habla del gasto sanitario de Estados Unidos y sus resultados en salud. Estados Unidos es el país con gastos médicos más elevados en todo el mundo, pero ocupa el lugar 37º en el ranking de resultados. Evidentemente, no siempre en Medicina y salud más es mejor.

Y viene la siguiente sorpresa: ¿qué país europeo es puesto como ejemplo? ¿Qué país alcanza unos resultados excelentes en salud con una inversión relativamente baja? España.

España tenía:

  • Una alta expectativa de vida al nacimiento relacionada con un Producto Interior Bruto por habitante y unos gastos en salud por habitante bastante modestos.

  • Un sistema sanitario que no excluía a nadie, universal y mantenido con fondos públicos.

  • Una extensa cartera de servicios que incluía servicios muy sofisticados, incluyendo transporte sanitario, trasplantes, servicios de Salud Pública, hospitales, Atención Primaria y el acceso, en muchos casos gratuito, a todo tipo de fármacos.

¿Cuáles son las explicaciones de un profesor norteamericano para el éxito del sistema sanitario español en la tarea de obtener unos buenos resultados en salud? Para Borkan es casi un verdadero milagro que desde 1986 (fecha aproximada de apertura en España de los primeros centros de salud) a 2006 se hubiera pasado de uno a 13000 dispositivos. No sólo hay una excelente red de centros de salud, sino más de 300 hospitales dónde trabajan miles de médicos, enfermeros y otro personal. Ello se ha traducido en una verdadera accesibilidad para todos los ciudadanos, independientemente del lugar de residencia o del nivel de renta. Se ha asistido a una rápida transformación con unos resultados impresionantes y a un coste muy bajo.

En un mismo año Estados Unidos destinó 6.000 dólares por habitante a salud y España únicamente 2.500 (menos del 9% del PIB), con los resultados ya conocidos.

España, además, está entre los primeros países de la OCDE en múltiples indicadores como alta expectativa de vida al nacer, baja mortalidad por cáncer de mama, cáncer en general y enfermedades coronaria y vásculocerebral, años de vida potencialmente perdidos, tratamiento integral del cuidado paliativo en pacientes con enfermedades avanzadas y de la violencia de género, e informatización de historias clínicas en los centros de salud. Y no parece serio intentar explicar estos logros únicamente con un estilo de vida concreto, dieta, costumbres o ciertos hábitos sociales. Se podría añadir incluso otra “causa al éxito” en la financiación del Sistema Nacional de Salud español, y serían los bajos sueldos que cobran los profesionales sanitarios españoles comparados con los de otros países.

Pero, ¿esto va a seguir siempre igual? ¿Se van a poder seguir obteniendo esos resultados tan excelentes en indicadores sanitarios?

Diferentes investigadores están examinando con gran interés la influencia de la crisis económica en los niveles de salud de los países del Sur de Europa, más concretamente en Grecia, España y Portugal.

Helena Legido-Quigley, investigadora de la London School of Hygiene and Tropical Medicine, publicó con otros autores una revisión sistemática acerca de la influencia de los sistemas sanitarios en la vigilancia, tratamiento y control de la HTA. Como sabemos, la prevalencia de HTA es muy elevada, y muchos pacientes viven en países en desarrollo donde no hay accesibilidad a los fármacos o éstos tienen precios muy elevados. Según el estudio, la existencia de un copago elevado en los fármacos tenía una influencia directa en unos malos resultados en el control de la HTA y, a la inversa. un copago bajo o inexistente producía mejores resultados en los pacientes. A más, mejor y más barato suministro de medicamentos para los pacientes se obtenían mejores resultados.

Han pasado dos años desde la publicación en British Medical Journal de un artículo de la misma autora y otros investigadores titulado: ¿Acabarán los recortes desmantelando el Sistema Nacional de Salud español? El panorama que pintaba el artículo no era nada halagüeño, pero la realidad puede ser mucho peor.

Ya los pacientes preguntan a sus médicos sobre el precio de los medicamentos y la existencia de alternativas más baratas. No es únicamente un ejercicio de responsabilidad de pacientes y médicos abordar este tema: se trata de un ejercicio de necesidad. Según una reciente encuesta del Ministerio de Sanidad, 2,4 millones de españoles aseguran no poder pagar los medicamentos.

Ciertamente hay que apelar a la responsabilidad de todos, y hacer un uso muy cuidadoso de lo que tenemos. Entre estas medidas no sólo se ha de incluir destinar al sistema sanitario lo que le es necesario, ni hacer un uso juicioso de los fármacos, sino utilizar el bien más preciado del médico: su tiempo y sus conocimientos. No se puede tolerar que se consuma el tiempo de un médico (que también tiene un coste muy elevado), ya sea de hospital o de centro de salud, en tareas que le detraen de su verdadera función: tratar bien a los pacientes. Una falta de tiempo podría llevar inexorablemente a cometer errores, a derivar innecesariamente y a gastar más en fármacos o exploraciones complementarias. Tal vez ese mal uso del recurso tiempo del médico y la gran accesibilidad produzca que España tenga la más alta tasa de frecuentación del mundo en consulta médica. El otro país con la más elevada de frecuentación es Japón.

Realmente no sabíamos lo que tenemos. Es nuestra misión seguir luchando por ello.

Esteban González López
Médico de familia. Profesor asociado, Facultad de Medicina, Universidad Autónoma de Madrid
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La visión crítica de un médico sobre el "sistema". Dar opinión y comentar la información, sobre todo sanitaria, pero no exclusivamente. Me interesa lo que sucede y el entorno.

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