PROFESIÓN. Preferencias en torno a diferentes sistemas retributivos, en e-revista de @ amytsmedicos

http://amyts.es/preferencias-sistemas-retributivos/

Birgit Abelsen y Jan Abel Olsen, profesores del Departamento de Medicina Comunitaria de la Universidad Ártica de Noruega en Tromso, son los autores de un interesante artículo aparecido en la revista Human Resources for Health sobre las preferencias de los médicos jóvenes noruegos en relación al sistema retributivo existente en aquel país y a posibles alternativas (1). La cuestión es importante, debido a que tenemos la inercia de pensar que, sean cuales sean sus preferencias, “ya se acostumbrarán a lo que hay”, con lo que no les queda más remedio que “tragar” con las preferencias que se tuvieron en el futuro. Y esto parece ocurrir tanto en Noruega como en España, y probablemente en otros muchos países.

En Noruega existe un doble sistema de pago: mientras que los médicos generales (de ejercicio libre, con cupos asignados de en torno a 1.150 pacientes y con papel de gate-keepers del sistema) perciben un tercio de sus retribuciones de los municipios en base capitativa y el resto en pago por servicio a cargo del propio usuario y una retribución variable por parte del Estado, los médicos de hospital ejercen como contratados de las entidades sanitarias regionales (que son las propietarias de los hospitales), cobrando en base a salario más un porcentaje de en torno al 23% de sus retribuciones en función de la dedicación fuera de jornada (guardias, etc). La pregunta, por tanto, que se plantea a médicos recién licenciados y médicos en formación especializada de su país (“¿Qué sistema de pago preferirías…?”), se contextualiza para los dos niveles asistenciales (“¿… si fueras a trabajar como médico general / médico de hospital y pudieras elegir?”). Junto a estas dos cuestiones, se plantean otras relacionadas con el perfil de edad y género del encuestado y rasgos de su personalidad relacionadas con la inclinación / aversión al riesgo o a trabajar jornadas prolongadas, y la importancia que otorga al prestigio profesional y al volumen de las retribuciones. Consiguieron 831 respuestas, lo que supone un 53% del total de la muestra seleccionada.

Características básicas de las pruebas estadísticas utilizadas en el estudio
Características básicas de las pruebas estadísticas utilizadas en el estudio
El perfil profesional medio está poco preocupado por el prestigio profesional, más por las retribuciones, y con cierta tolerancia a jornadas prolongadas, y muestra un escaso apoyo (menor del 20%) al sistema retributivo existente, mientras que se prefiere, a nivel hospitalario, un mayor porcentaje de retribuciones fijas, y a nivel de medicina general, un sistema retributivo basado en un mix más equilibrado de salario y pago por acto. Mediante la prueba de chi cuadrado detectan una mayor preferencia de las mujeres hacia sistemas con menor variabilidad, que se intensifica en el caso de la Atención Primaria, y que se confirma mediante el test ANOVA univariante, que también muestra la misma preferencia para los encuestados que ya han adquirido responsabilidades familiares propias, para aquéllos con mayor aversión al riesgo o a la prolongación de jornada, y menos preocupados por el prestigio otorgado por el ejercicio de la Medicina. Además se aprecia que son más favorables al sistema actualmente existente los médicos más preocupados por las retribuciones y el estatus que otorga la profesión. Curiosamente, quienes no se definieron en la elección de sistema retributivo hospitalario entre las opciones elegidas (la actualmente existente, una con mayor porcentaje fijo, y otra con mayor porcentaje variable en función de la extensión de jornada) presentaban un perfil similar a quienes optaban por una menor variabilidad de las retribuciones.

Universidad Ártica de Noruega, en Tromso
Universidad Ártica de Noruega, en Tromso
En la discusión se destaca que los resultados confirman la opción de los médicos jóvenes por un equilibrio entre trabajo y ocio/vida familiar más respetuoso con estas últimas, sobre todo en el caso de mujeres y de médicos con responsabilidad familiar. Y frente a quienes piensan que lo mejor es dejar las cosas como están y que los médicos jóvenes ya se acostumbrarán a “lo que hay”, se menciona el hecho de que la mitad de los médicos generales noruegos veteranos preferirían que se cambiara el sistema retributivo, y un tercio de ellos preferirían que se tratara de un salario fijo. Y aunque los autores hacen un análisis excesivamente utilitarista de las retribuciones de los profesionales (“Un sistema óptimo de pago en el sector sanitario sería el que mejor contribuye a la mejora de la salud de los pacientes, y no a la utilidad o ingresos de los médicos, manteniendo así los costes en un bajo nivel”), reconocen que si los profesionales no están satisfechos se puede resentir la calidad de la atención e incluso la disponibilidad de profesionales (un tema serio en las regiones septentrionales de Noruega). Dado que no existe evidencia cierta que relacione uno u otro sistema retributivo con resultados en salud y que hay factores intrínsecos en la motivación profesional, los autores plantean la posibilidad de que pueda ser beneficioso ofertar a los profesionales la elección entre diferentes sistemas retributivos a la hora de establecer su ejercicio profesional, como ya parece ocurrir en Francia, EEUU y Canadá.

Desde luego, la propuesta es interesante, porque reconoce la existencia de diferentes tipos de profesionales y la dificultad de que un sólo sistema retributivo pueda motivar suficientemente a todos ellos. Frente a quienes pretender imponer, ideológica o racionalmente, uno u otro sistema al conjunto de la profesión y del sistema sanitario, la variedad de prototipos profesionales puede ser una nueva fuente de riqueza para la humanización de la asistencia sanitaria, una humanización muy nombrada por el actual Consejero de la Comunidad de Madrid, Javier Sánchez Martos, pero que no puede existir si a la vez no hay un trato humano y humanizado hacia los profesionales (y tomo la frase de Alfonso López, delegado de AMYTS, que la pronuncia con toda razón de forma reiterada, casi más que las menciones del consejero al tema de la humanización). Humanizar es considerar las peculiaridades de cada ser humano para facilitarle su mayor desarrollo personal y social posible, y no tratarle como un mero medio “estándar” para la consecución de unos fines. Y en el caso de unos jóvenes que ponen el acento en la vida personal y/o familiar de una forma diferente a como se hacía en el pasado, significa no quedarse esperando a que se adapten al medio profesional que les espera, y comenzar a pensar y crear un sistema sanitario de futuro, que cuente con cada persona y con cada profesional. Quizás esto sea difícil para los gestores del sistema, pero “se siente”, también es difícil combatir la enfermedad en sus múltiples manifestaciones y los médicos y el resto de profesionales sanitarios se esfuerzan día a día en hacerlo correctamente.

Miguel Ángel García
Director médico de la Revista Madrileña de Medicina

Abelsen B, Olsen JA. Young doctors’ preferences for payment systems: the influence of gender and personality traits. Human Resources for Health 2015, 13:69. Disponible en http://www.human-resources-health.com/content/13/1/69 [último acceso, 11 de octubre de 2015]

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