En la e-revista de @amytsmedicos: EL RINCÓN DEL OPOSITOR. Muchos aspirantes y un proceso selectivo un tanto sesgado

EL RINCÓN DEL OPOSITOR. Muchos aspirantes y un proceso selectivo un tanto sesgado

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131 Rincon Opositor 3x3 cmLos datos presentados por el Director General de Recursos Humanos en torno a participantes inscritos en los procesos selectivos para médicos y otros facultativos muestran un panorama elevadamente competitivo para las OPEs en curso, con una media de casi 21 opositores por plaza convocada en el turno libre. Ciertamente, hay enormes variaciones entre especialidades, que luego pasaremos a analizar, pero se trata de una situación grave si tenemos en cuenta que el proceso selectivo está considerablemente sesgado, favoreciendo el conocimiento teórico muy por encima del práctico, al presentar un durísimo criterio selectivo en el examen: que tan sólo lo superarán un número de facultativos que en ningún caso puede superar al doble de las plazas convocadas.

La decisión de la Mesa Sectorial de Sanidad en este sentido fue tajante, pero contó con la oposición de AMYTS, que llevaba otra propuesta: la de que superaran la fase de oposición todos los aspirantes que obtuvieran una puntuación por encima de la mitad de la máxima alcanzada. Ello hubiera permitido que esta fase fuera superada por un mayor número de participantes, ofreciendo así valor selectivo (que creemos también tiene) a la experiencia práctica acumulada durante los años de servicio activo que muchos de nuestros compañeros llevan ya a sus espaldas. La negativa a esta propuesta, tanto por parte de la Administración como de otros sindicatos de la Mesa, acabó sesgando un proceso que, por lo demás, constituía un avance sobre procesos previos, en los que la discrecionalidad en las decisiones de los tribunales era muy amplia.

La información facilitada, por otro lado, permite conocer el número mínimo de plazas de los turnos de promoción interna y de discapacidad que, al no contar con aspirantes, pasarán a engrosar el número final de plazas a ofertar en el concurso libre: al menos 96 de las 221 plazas ofrecidas en esos turnos no tienen aspirante que pueda ocuparla. El texto de las convocatorias parece impedir, sin embargo, que esas plazas puedan tenerse en cuenta a la hora de incrementar (aunque tan sólo sea ligeramente) el número de aprobados de la fase de oposición; la disposición que así actúa no parece, pues, muy afortunada.

Nº opositores según resultados del proceso selectivo

Como decíamos, la situación  no es la misma para las distintas especialidades convocadas. La Figura 1 muestra la distribución, en números absolutos, de las cifras básicas del proceso de la oposición, según el número de aspirantes que alcancen cada una de las situaciones posibles en el mismo. Se ha incrementado el número de plazas convocadas en el turno libre con las que quedarán vacantes en los otros turnos por falta de aspirantes.

En ella destaca el elevado número de interesados en las plazas de Pediatría, más de 50, y con más de 1.200 pediatras inscritos, sorprende que tan sólo 25 lo hagan por el concurso de promoción interna. Anestesia, Odontología y Medicina Interna son las siguientes especialidades por número de inscritos. Sin embargo, la categoría con mayor número de aspirantes por plaza convocada no es ninguna de las anteriores, sino la de Farmacéutico de AP.

En términos porcentuales, la Figura 2 muestra ordenadamente las categorías por ratio de profesionales por plaza y permite ver el peso porcentual de cada resultado final obtenido. Entre el poco más del 1% de farmacéuticos de AP que obtendrán plaza  y el 18% de los radiólogos (debido, probablemente, a la realización de una convocatoria relativamente reciente para esta especialidad) existe una larga secuencia en la que se encuentran el resto de especialidades. La restrictiva nota de corte, por tanto, no afectará por igual a todas ellas, aunque ello no aminorará el seso que introduce en la totalidad del proceso.

¿Existe alguna razón de peso para un criterio tan restrictivo? Creemos que no, pues no se puede despreciar la experiencia adquirida durante la práctica profesional de esta manera, por mucho que no se quiera tampoco descuidar el nivel de formación teórica. Se ha llegado a decir que la razón es descargar el trabajo de baremación posterior al examen, razón que quizás pueda tener algún peso en un aparato burocrático, pero que no puede en ningún caso tergiversar un proceso tan serio como el de la selección de profesionales altamente cualificados como son los médicos. Queda claro que no son, probablemente, órganos burocráticos que aplican criterios de su ámbito los que deben decidir los parámetros por los que se debe regir la actuación profesional, y que la convocatoria de procesos selectivos y la determinación de condiciones de ejercicio profesional debería realizarse al margen de otros procesos laborales y en órganos específicamente diseñados para ello con las organizaciones profesionales. De cualquier forma, no es tarde para resolver el desaguisado.

Figura 2

Julián Ezquerra Gadea y Miguel Ángel García Pérez
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La visión crítica de un médico sobre el "sistema". Dar opinión y comentar la información, sobre todo sanitaria, pero no exclusivamente. Me interesa lo que sucede y el entorno.

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