@amytsmedicos CON FIRMA. “Pactos-trampa de gestión… ¡No, gracias!”, por Julián Ezquerra

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CON FIRMA. “Pactos-trampa de gestión… ¡No, gracias!”, por Julián Ezquerra

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148 Julian Ezquerra 3x3 cm

Nunca hay que pactar con el error, aún cuando aparezca sostenido por textos sagrados
Gandhi.

Las listas de espera, ya sean para pruebas complementarias, consultas externas o quirúrgicas, son el gran fracaso de nuestro Sistema Sanitario. Son un problema crónico, y podemos decir que estructural, del sistema. Siempre han existido, y las múltiples veces que se han intentado abordar se ha hecho desde modelos que se han demostrado perversos e inútiles.

Las listas de espera son el final esperado en un modelo de oferta-demanda, que en Sanidad no tiene límite. A mayor oferta, mayor demanda. Esto es así, y difícilmente se podrá revertir este fenómeno. Recuerdo el ejemplo que contaban en el curso de Gestión de la Escuela Nacional de Sanidad, en el que se explicaba cómo en una provincia castellana solo había un dermatólogo de cupo y no tenía lista de espera, a pesar de ser el único y pasar consulta dos horas diarias. No había apenas oferta, y la demanda estaba bajo mínimos. Pues bien, llegó un “gestor moderno” y pensó “¡Esto no puede ser, un solo dermatólogo de cupo es insuficiente!”. Y lo jerarquiza y contrata a otro y aumenta la oferta especializada, y se dispara la demanda, y la consulta se satura, y se hace necesario otro dermatólogo. Pues esta anécdota representa bien lo que sucede con la Sanidad, y no es otra cosa que el sometimiento al modelo de oferta y demanda. A mayor oferta, más demanda. Así es como las listas de espera son ya algo consustancial al sistema, como las listas de espera se generan y retroalimentan, y como tras largos años no se han podido contener.

Cuando alguien piensa en cómo solucionar el problema, enseguida se pone sobre la mesa la solución habitual, que no es otra que la de las ya populares y bien conocidas “peonadas”. ¡Qué palabra más horrible! El diccionario de la RAE la define como “Obra o trabajo que un peón hace en un día”, y yo añado “bajo la dirección de un capataz”. Clásicamente, las peonadas en los Hospitales han consistido en acuerdos mercantilizados entre la Gerencia y algunos Servicios, en virtud de los que, a cambio de hacer tardes de trabajo a destajo, te pagan una gratificación económica, te dan días libres, o sencillamente te ganas la renovación de un contrato. Y la amenaza que había era siempre la misma: si no lo haces, mando la lista de espera al “Concierto”, que no es precisamente de música. Y con eso jugaban. Por un lado con la oferta de ganarse una perrillas, y por otro a cambio de que tus pacientes no salgan de tu hospital y puedan ser atendidos por sus médicos, éstos se quedaban por las tardes para sacar lista de espera.

Así ha funcionado tradicionalmente este modelo. Unos pagan migajas, otros muy necesitados acceden y, de paso, los políticos/gestores se apuntan medallas con descenso de listas de espera y, como quien no quiere la cosa, aunque de forma clara y deliberada, metiendo cizaña entre profesionales. ¿Que pasaba? Pues que no todos accedían a las peonadas, no todos las cobraban igual, no todos se “beneficiaban” del modelo, y de nuevo el clásico divide y vencerás se imponía y lograba su objetivo, profesionales enfrentados unos con otros.

Ahora, la Consejería de Sanidad de Madrid es aún mas sibilina y se inventa los “pactos de gestión”, que no son otra cosa que peonadas revestidas de un manto de acuerdo, de “gestión clínica”, de una aparente racionalidad y con toda una pléyade de datos que pueden hacer enmascarar su verdadero objetivo, que no es otro que hacer “peonadas” a bajo precio y con acuerdo para que los profesionales “se comprometen a facilitar la derivación a centros públicos sin lista de espera quirúrgica” determinado número de pacientes. Un número que oscila entre 2 y 3 por cada uno de los que son atendidos en el propio Hospital.

Vemos que hablan de “centros públicos”, y así se disimula muy bien lo que realmente hay detrás. ¿Qué centros públicos no tienen lista de espera? Pues salvo Santa Cristina y Cruz Roja, que por sus características no la generan , los únicos centros públicos que reúnen estas condiciones son los de gestión indirecta, es decir, los hospitales concesionados, en los que si bien nadie discute que son públicos, sí se discute su forma de financiación y su inagotable y nada transparente fuente de ingresos. Estos hospitales hacen trabajar a sus profesionales en jornadas de mañana, tarde y fines de semana; entran en competencia y situación ventajosa con respecto a los centros tradicionales.

Pero lo peor de todo no es esto. Lo peor es que la propia Administración sanitaria hace lo posible por derivar pacientes. El Call-Center, a mi juicio de forma deliberada y ordenada desde algún despacho, hace lo posible y lo imposible por “captar a pacientes para su derivación”, incluso, y de esto puedo dar fe por haber sido “tentado”, con -llamémosle- faltas a la verdad. Frases como “en su hospital, hasta dentro de X meses no le pueden dar cita, pero en el Hospital Y o Z le ven la próxima semana” son habituales.

Y esto que se hace, bajo la idea maravillosa de favorecer la atención al paciente en tiempos adecuados, satisfacer la demanda del paciente con rapidez, etc., no es otra cosa que hacerle olvidar su derecho a la libre elección, a ser atendido por el facultativo que le diagnostica y recomienda cierta prueba o intervención, y en definitiva, a inducirle a que de “forma voluntaria” elija una opción diferente a la que en principio, y por falta de información detallada y suficiente, tendría derecho.

En esto consisten los “pactos de gestión” que se están ofertando: en unos pactos trampa, que ponen al facultativo en un compromiso. Estos pactos se han recurrido por vulnerar un derecho fundamental, como es el de la negociación. Indudablemente, si las organizaciones profesionales sindicales hubiéramos estado en esta negociación, las cosas no hubieran salido así. Las peonadas no son el modelo, aunque en momentos puntuales puedan ser útiles. Si se cuantifican las listas de espera, si de verdad llegamos a conocer cual es la realidad de las mismas, sin trucos ni datos maquillados, si sabemos la carga de trabajo que las diferentes listas ocasionarían para su puesta al día, se podría hacer una propuesta mas razonable y sensata.

¿Qué es más importante? ¿Pagar unas peonadas o generar empleo de calidad? A mi juicio, la opción a valorar sería la de contar con plantillas proporcionadas en función de las cargas de trabajo habitual, y realizar contratos por acumulación de tareas cuando se generen listas de espera. Contratos en igualdad de condiciones que los de los de la plantilla, con tiempo de asistencia, investigación y docencia; no plantilla para “peonadas a destajo”, separadas de las actividades del Servicio, sin derecho a formación, a investigar, a impartir docencia, etc.

Pero este no es el modelo que se quiere implantar, no es lo que quieren los responsables de la Consejería. Lo que quieren ya lo sabemos todos y lo vemos en el día a día. Y termino como empecé:

PACTOS-TRAMPA DE GESTION, ¡NO GRACIAS!

Julián Ezquerra Gadea
Médico de familia. Secretario General de AMYTS
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La visión crítica de un médico sobre el "sistema". Dar opinión y comentar la información, sobre todo sanitaria, pero no exclusivamente. Me interesa lo que sucede y el entorno.

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