CON FIRMA. “¿Nos toma por tontos la Consejería?”, por Julián Ezquerra

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CON FIRMA. “¿Nos toma por tontos la Consejería?”, por Julián Ezquerra

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166 Julian Ezquerra 3x3 cm

Decía el gran Groucho Marx: “es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente”. Y cuando alguien te quiere tomar por tonto, se cree muy listo y, encima, pretende que asumas la situación, ya es de nota. Para quien lo quiera entender.

Hace unos meses que esta Consejería se puso a pensar, pero como piensan siempre, sin ideas, sin análisis previo serio y riguroso, con solo una idea en la cabeza y, claro, con tanto espacio sólo para ella se golpea y acaba aturdida y convertida en “ideilla”… y de las malas. Alguien pensó que si a las “peonadas” de siempre a) las cambiamos el nombre y las llamamos “pactos de gestión”, b) decimos que son una forma de hacer gestión clínica y c) además las “negocio con el jefe de servicio”, todo está arreglado. Se creen unos genios y nos toman por tontos. Pero no lo somos.

Ante estas circunstancias, y dado que se piensa que la razón y el “poder administrativo” de algunos está por encima de la Ley, nuestros responsables, o más bien irresponsables, dirigentes se ponen manos a la obra y, sin encomendarse a nadie, sin negociación con los legítimos representantes de los trabajadores, se sacan de la manga un modelo de “peonada” que hace al Jefe de Servicio máximo y único responsable, que controla, contrata, gestiona, reparte y asigna recursos y salarios. De un plumazo se saltan la Ley, se saltan a los órganos de representación y se erigen en una nueva versión del Rey Sol, reorientando la famosa frase L’État, c’est moi” hacia algo así como “La Consejería soy yo”.

En estas circunstancias y como no podía ser de otra forma, presentamos un recurso judicial ante los Juzgados de lo Contencioso-Administrativo por vulneración de derechos fundamentales, que hace unas semanas obtiene sentencia anulando los pactos de gestión por no haberse respetado nuestro derecho a negociar las condiciones laborales que afectan a los profesionales como salvaguarda frente a la coacción que puede significar la negociación individual. Sentencia, publicación en medios de comunicación, nervios en los despachos, “nos han pillado”, ¿qué hacemos?, se preguntan en algún despacho. Siempre hay alguno que piensa, y dice “Pues fácil, reunimos a los responsables de los sindicatos, les contamos la situación, que los pactos siguen adelante, que a su juicio el fallo del juzgado está mal, que lo que falla y el cuerpo de la sentencia no casa, y que seguimos pensando que esto no se negocia. Habrá recurso —y efectivamente lo han interpuesto—, pero bueno, como se han presentado alegaciones al modelo, creamos un grupo de trabajo y lo vemos”. Esta reunión tuvo un momento “cumbre” cuando desde las más altas instancias de esta Consejería se dice sin rubor alguno algo parecido a esto: “si yo soy jefe de servicio XXX y la supervisora me quiere poner a la enfermera que toque, y no a la que yo quiero….” Esto es una demostración del conocimiento que se tiene sobre la organización, su estructura, la forma de acceso a las plazas, la jerarquía, etc. Y todo ello venía al hilo de cuestionarse cómo se contrataba al personal para estos pactos, que en boca de Directores Generales, “se supone que se hará según las normas”. ¡Es que esto es genial! Se supone dicen, cuando saben perfectamente cuál es la realidad.

Sigamos con el relato. Hace unos días, y más concretamente, el pasado 13 de Abril de 2016, se celebra una Mesa Sectorial, y en ella hay un punto en el orden del día que dice “Creación de Grupos de Trabajo: Pactos de Gestión, jornada laboral, organización de los Trabajadores Sociales”. De alguna forma esto era reconocer que la sentencia era asumida, pues a pesar de seguir defendiendo que no había que negociar se abría una negociación a través de la creación de grupos de trabajo. Todos sabemos para qué sirven las comisiones y los grupos de trabajo, pues por algo se dice la famosa frase que se atribuye a Napoleón, e incluso a Perón, “si quieres que algo no funcione, crea una comisión”. Y así se hizo. Pero claro, no hay definida ni composición, ni objetivos, ni calendario, ni nada de nada. Simplemente se aprueba la creación de un grupo de trabajo. Esperemos que el recurso al TSJM se sentencie pronto y quede aclarado todo.

Y seguimos. En paralelo a todo esto, los “pactos siguen”, los documentos que se presentan a los Jefes de Servicio se modifican, aparecen nuevos pactos, algunos ya de pruebas diagnósticas. El Jefe decide, el Jefe reparte, el Jefe contrata, el Jefe es quien de facto se convierte en único, grande y mandamás de su “unidad de gestión clínica”. Todos están a su servicio. Llama la atención que desde la Consejería se quiera modificar la estructura de la organización, dando más relevancia y jerarquía a los profesionales de enfermería, a la vez que se impone como único responsable de todo el personal al Jefe de Servicio. Menos transversalidad, menos trabajo en equipo, y más jerarquización. No es momento de decir ahora que modelo es mejor o lo que se debe o no debe hacer, pero si es una contradicción que la propia Consejería defienda a la vez lo uno y lo otro, pues esto da que pensar y se puede hacer la siguiente pregunta: ¿Quién manda en la Consejería?

No me quiero alargar. Termino con una última reflexión. Queremos mejorar la Sanidad pública, queremos que las Listas de Espera, en todos los niveles, que también las hay para acceder a las consultas de Atención primaria, se solucionen. Pero lo queremos hacer con los profesionales al frente, participando de la gestión, negociando el cómo lo hacemos, aportando lo mejor de todos, que es el conocimiento y el trabajo. Ahí están las alegaciones que, en torno a este tema, presentó AMYTS en la citada Mesa Sectorial. Se que la crítica es lo fácil, lo que se viene haciendo siempre, lo que nunca debemos olvidar, pero no es lo único. Una organización profesional, que aspira a lo mejor para los propios profesionales y para la Sanidad, debe comprometerse mas y dar valor añadido. Nuestro compromiso con el Sistema de Salud y su mejora debe ser demostrado con propuestas y proyectos alternativos. No será fácil, pero en ese camino seguiremos. Y en el caso de los magníficos profesionales de la Sanidad, ni estaremos callados, ni pareceremos tontos, y si nos dejan hablar, seguro que quien queda retratado es la estructura de mando de la organización. Nos tomaran por tontos, pero no lo somos.

 Julián Ezquerra Gadea
Médico de familia. Secretario General de AMYTS

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La visión crítica de un médico sobre el "sistema". Dar opinión y comentar la información, sobre todo sanitaria, pero no exclusivamente. Me interesa lo que sucede y el entorno.

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