En e-revista @amysmedicos. “Todo tiene su límite, menos la tontería”, por @jezquerra57

CON FIRMA. “Todo tiene su límite, menos la tontería”, por Julián Ezquerra

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169 Julian Ezquerra 3x3 cm

Decía Konrad Adenauer que “hay algo que Dios ha hecho mal. A todo le puso límites menos a la tontería”. Y qué razón tenía. Para muestra, el ejemplo del que quiero escribir hoy.

Estamos atravesando un momento político muy complicado. Las cosas de la política están por resolver. Hay nuevas elecciones dentro de unas semanas. Todos están de nuevo en campaña, y parece que las cosas más domésticas están en stand-by. Pero lo que tenemos más cerca, lo que todos sufrimos en el día a día, es lo más cercano, lo relacionado con los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas.

Los facultativos seguimos viendo a diario nuestras cosas sin resolver. Consultas desbordadas, listas de esperas interminables, presión asistencial, compañeros pendientes de una contratación, de una renovación, o de ver si tienen suerte y les dan una interinidad. Compañeros que estudian para unas OPE escasas en plazas, con unas bases injustas y siempre con incertidumbre sobre plazos de ejecución, listados, exámenes, que se cambian por la inoperancia de una Administración “elefantiásica” que no está en lo importante. Recursos para hacer tareas administrativas que no se ven reflejadas en beneficio de pacientes o profesionales…

Basta escuchar o leer las cosas que hacen o dicen los responsables de la Consejería para entender lo que pasa. Hoy salgo hablando de terapia con perros, mañana digo que la Carrera Profesional es un “chollo”, hoy hablo de profesionalizar la gestión, mañana nombro a quien quiero, otro día inauguro un Congreso y abandono el debate en la Asamblea, o digo alegremente que en Madrid sobran 4.000 camas de agudos, o me dedico a dar besos a los niños…. Todo ello cosas importantes, claro, pero ¿las únicas? Ser un habitual de los medios, ser noticia diaria por estos actos, copar las noticias de medios sanitarios es una cosa que satisface el ego personal, pero que a los profesionales que sufren las penurias día tras día no les reconforta; más bien al  contrario, les hace sentirse continuamente engañados.

Llevamos meses expectantes ante la gran noticia que fue la aprobación de una Moción sobre mejora de los Recursos Humanos del SERMAS, allá por Diciembre de 2015. A todos se nos iluminó la cara, nos brillaron los ojos, nos dió un vuelco el corazón cuando vimos que la sede de la Asamblea de Madrid aprobaba una Moción que contemplaba casi todo lo que pedíamos desde hace tantos años. Hemos pasado por un conflicto aún muy cercano, el de la “privatización”, que ya está pasando al olvido, y era la hora de retomar lo que desde hace años está abandonado. La recuperación de nuestras reivindicaciones, nuestra carrera profesional, la estabilización de plantillas, las OPE, la regulación de nombramientos, una jornada laboral adecuada, etc. Tantas cosas por hacer y todas ellas tan fáciles.

Mandato de la Asamblea, cosas sin coste y otras que implican gasto pero que se puede dilatar a lo largo de esta legislatura, y todo ello ilusionante para los profesionales. No hace falta ser muy listo para entender que esto era una oportunidad de oro para resarcir a los profesionales, para engancharles otra vez con ilusión, para pedirles un pequeño esfuerzo más y comenzar entre todos a dar solución a los graves problemas que padece nuestra Sanidad. Pero esto es mucho pedir. No sé cómo definir lo que les pasa a nuestros dirigentes cuando entran en el mundo de la “moqueta y coche oficial”, algo parecido al que se denominó “síndrome de la Moncloa”. Podría llamarse “mal de la Calle Aduana”, o “Sagastitis aguda”, o “El triangulo del mal:  Sol, Aduana, Sagasta”.

No quiero extenderme más. La Administración nos conduce a un camino complicado, a una encrucijada en la que nuestra habitual desidia, nuestro ya conocido aguante, y las anchas espaldas que soportan el peso cada vez mayor, han llegado a su límite. Creo que no han sido listos, y mientras unos hemos llegado al límite, la tontería de algunos no ve el final.

A buen entendedor, pocas palabras bastan. Y a mal entendedor, no le bastaría con toda la Enciclopedia Británica.

Julián Ezquerra Gadea
Médico de familia. Secretario general de AMYTS

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La visión crítica de un médico sobre el "sistema". Dar opinión y comentar la información, sobre todo sanitaria, pero no exclusivamente. Me interesa lo que sucede y el entorno.

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