El “voto escondido”, un problema sin resolver

Vivimos unos días en los que se pone de manifiesto algo preocupante. Hace tiempo que en este País la identificación pública de la ideología política puede llevar a serios disgustos. Ataques personales, descalificaciones, insultos, apelativos varios tales como “facha”, “rojazo”, “perroflauta”…etc. Si no estás conmigo eres mi enemigo, estas contra mí, eres un…..”Romper España”, “la herencia Zapatero”, “cambio”, “progresista”, “la troika”, “y tu mas”, son términos de gran calado ideológico y político (no se ve, pero me río al escribirlo), al menos lo son para nuestros insignes representantes. A mi me dicen poco. Me gustaría mas escuchar propuestas contrastadas, que resistan el mas mínimo análisis, que se sustenten en el posibilismo, que tengan una memoria económica realista, unos plazos, cronograma, etc. No eso no. Mejor las grandes palabras. Anda y que les den.

Lo vivido hace un par de días con las votaciones para la elección de la mesa del Congreso, los “pactos secretos” para la investidura, las mentiras de unos y otros, son ya habituales. Los votos secretos hacen posible parapetarse y no revelar lo que has votado, permite la especulación e incluso la utilización maquiavélica y perversa del voto. Parece que todos saben el origen de unos votos “extraños” que aparecen, pero nadir reconoce haber sido uno de los votantes, incluso se niegan.

Voto secreto, eso es la clave. ¡Cómo que secreto! Son nuestros representantes y pueden votar debido a su elección como “intermediario” de sus votantes. Mi voto no puede ser que se utilice de forma oscura, no trasparente y nada apropiada. ¿Hay motivo para que el voto sea secreto? No debería haberlo, pero por desgracia las dos Españas y alguna mas que se esta generando, lo aconsejan. Otros países no tienen este problema. Se confiesa abiertamente la ideología, el voto, y no pasa nada. Aquí hay miedo a decir la verdad, incluso tengo la sensación de que hay mucha mentira a la hora de decir lo que se vota. De lo contrario las encuestas no serían tan desacertadas.

Me gustaría que algún día podamos declarar abiertamente qué votamos, qué pensamos en política, qué ideología abrazamos, y que lo hagamos sin vergüenza y sin miedo a las descalificaciones y ataques feroces de los que opinan diferente. Será una muestra de madurez de una sociedad a la que queda mucho por mejorar. Todos sabemos la ideología de nuestros políticos, eso parece evidente, pero que estos tengan que esconder su voto refleja que algo sigue fallando. No solo los ciudadanos de a pie tienen ese temor a revelar su ideología, es que los propios políticos son reacios a manifestar la verdad. En fin, que esto parece no tener solución, de momento.

Y después de todo esto ¿que? Pues nada, que yo seguiré votando lo que me de la gana, a quien quiera, con libertad eso está claro, pero sin publicidad. Y edemas esta ambigüedad alimenta la intriga y cada uno pensará lo que crea, lo que estimula el pensamiento y eso es bueno. No ha llegado el día en que decir públicamente lo que voto sea un acto de normalidad. Y ahora a esperar un  nuevo gobierno o unas terceras elecciones, que de todo puede pasar.

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