CON FIRMA. “Jornada: ¿hay un psiquiatra en la sala?”, por Julián Ezquerra

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“Jornada: ¿hay un psiquiatra en la sala?”, por Julián Ezquerra

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192 Julián Ezquerra 3x3 cmHoy no inicio este con firma con una cita. Lo haré con la definición de tres conceptos muy unidos a la especialidad de psiquiatría:

  • Alucinación: Sensación subjetiva que no va precedida de impresión en los sentidos;
  • Ilusión: Concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos.
  • Delirio: Confusión mental caracterizada por alucinaciones, reiteración de pensamientos absurdos e incoherencia.

Y ¿a qué viene esto?, se preguntará alguno. Pues es fácil de entender si digo que voy a dar una opinión sobre lo que es la “locura” de la aplicación de la jornada en el SERMAS, la interpretación que se hace de ella por la Administración, el cómo y por qué se aplicó de forma especial en el año 2012, y todo lo que ha supuesto.

Corría el año 2012, estábamos inmersos en una grave crisis económica, y desde todas las Administraciones se impusieron “recortes”, “ajustes”, y otros términos acuñados para definir la pérdida de empleos y derechos, déficit del estado de bienestar, pérdida de poder adquisitivo, etc. Y quiero dejar clara una cosa, no nos equivoquemos, esto afectó de forma transversal a todos, con independencia del color político que gobernara las diferentes Administraciones.

Decía que, allá por el año 2012, se impuso un cambio sustancial que afectaba a la jornada laboral de todos los empleados públicos. Se volvió a la tradicional jornada de 37.5 horas semanales, dejando en el olvido la conquista que supuso la jornada de 35 horas, y que duró lo suficiente como para crear ya un cierto poso de derecho. El incremento de horario no fue lo único que nos impusieron; también vinieron la supresión de los días de libre disposición, canosos, días extra de vacaciones, pérdida de retribución completa por incapacidad laboral, etc. Y lo que fue más doloroso y ocasionó mayor daño fue la forma de aplicación de la jornada de 37,5 horas. En ese año, y solo para ese año, a cambio de ciertas e importantes contrapartidas, se acordó una aplicación dolorosa, que fue entendida muy mal y que seguramente no supimos explicar. En lugar de un incremento real de jornada, bajaron el sueldo a los médicos.

Lo cierto es que la jornada y su modelo de aplicación tenían un horizonte temporal claro, diciembre de 2012. Después tendríamos que haber negociado un nuevo modelo de aplicación, pero la Administración, haciendo gala de su más absoluto desprecio, de una prepotencia sin límites y de todo su poder, siguió aplicando la jornada en idénticos términos. Esto obligó a presentar demandas ante los tribunales de justicia, que por desgracia no han sido resueltas de forma favorable. Ahora, y para el año 2016, confiamos en que la Justicia obligue a la Administración a sentarse a negociar una nueva aplicación de la jornada, toda vez que han cambiado sustancialmente las condiciones al haber sido recuperados los días de libre disposición, canosos, y vacaciones, disminuyendo con ello al jornada anual.

El día 15 de octubre, en la Comisión de Sanidad de la Asamblea de Madrid, y en respuesta a una interpelación del Grupo Podemos y en relación a la jornada de 37,5 horas, Pablo Calvo, Director General de Recursos Humanos, dijo (según informa Redacción Médica) que “la jornada de 37,5 horas ha ayudado a reducir la lista de espera. Tengo que reconocer que, cuando lo leí, me dio la risa, me froté los ojos… Luego comencé a sentir un, permitidme la licencia, “cabreo” descomunal, y terminé por decidirme a escribir este Con firma. ¿Cómo es posible que digan que una bajada de sueldo mejora las listas de espera? ¡Qué peligro! ¡Si continúan las bajadas, solucionan las listas de espera! Pero, ¿de dónde han salido?

Ver aumentar las listas de espera, ver cómo no nos dejan trabajar, cómo no permiten hacer jornadas de 37,5 horas como el resto de trabajadores públicos, cómo siguen descontando 200 euros a los que hacen guardias, o cómo quitan los suplentes, cómo se hacen distinciones injustas entre compañeros, servicios, hospitales o centros de salud, y leer que la jornada ha ayudado a reducir la lista de espera, me da pié a volver al título de este artículo y preguntarme si hay algún psiquiatra en la sala, pues yo dudo si lo que tenemos es un “paciente” con alucinaciones, delirios o una ilusión, o por el contrario lo que se padece es una manifiesta falta de consideración con los profesionales, propia de la personalidad de la “clase político/gestora”.

Julián Ezquerra Gadea
Médico de familia. Secretario General de AMYTS
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La visión crítica de un médico sobre el "sistema". Dar opinión y comentar la información, sobre todo sanitaria, pero no exclusivamente. Me interesa lo que sucede y el entorno.

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