“Quiero ruido, aunque alguno sea de llantos y lamentos”.

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CON FIRMA. “Quiero ruido, aunque alguno sea de llantos y lamentos”, por Julián Ezquerra 
Por

en
27 noviembre, 2016

Amyts sostiene, e-Revista

193 Julian Ezquerra 3x3 cm

“El tiempo pasa sin hacer ruido”

Gabriel García Márquez.

Lo que hoy pido es que tras pasar el tiempo de silencio, quiero escuchar ruido. Ruido de cambios, ruido de renovación, ruido de limpieza, ruido de crujido de la estructura, ruido de movimiento de sillas.

Pasan las semanas, pasan los meses, nos acercamos a los dos años del nuevo Gobierno de la Comunidad de Madrid, un Gobierno que, aunque se empeñan en decir que es nuevo y no tiene que ver con el pasado e incluso en ocasiones reniegan de él, no parece que realmente esté cambiando nada. Y me explico.

Tras unos años duros para la Sanidad, al frente de la que hemos sufrido Consejeros que han dejado su impronta personal, y no para bien precisamente, pues entre el “constructor” Güemes, el “privatizador” Lasquetty, el “biencomido” Rodríguez, el “breve” Maldonado, todos caracterizados por algún desastre como han sido la construcción de hospitales sin planificación alguna, el ansia por la privatización de Servicios Sanitarios, la gestión de la crisis del Ébola, o la nada del último, y todos unidos también por una cosa en común, la desastrosa gestión de los recursos humanos.

Había depositado una cierta esperanza en el cambio. La pérdida de la mayoría absoluta, el control del Gobierno a través de una mayoría de la oposición, y las ganas de querer ver la botella medio llena, propia de mi tendencia a pensar en la bondad de todos, me hicieron creer que estábamos ante la posibilidad de un cambio real. Pero la realidad es otra. Todo sigue igual en materia de recursos humanos, y eso que hace un año se produjo algo increíble cuando toda la oposición forzó la voluntad del Gobierno y se aprobó una resolución sobre recursos humanos que podría haber sido el principio de un cambio que ha quedado en meras intenciones.

Los temas más importantes, tales como las OPEs que den estabilidad en el empleo y terminen con la precariedad alarmante e injusta, la recuperación de plantillas, la negociación de una jornada adecuada a las necesidades asistenciales y de los profesionales, la carrera profesional, los traslados, las bolsas de empleo, los presupuestos necesarios, etc. siguen en la misma situación que antes. Las formas, las “chinas” en el camino, la cronificación de problemas, la falta de directrices claras “no interpretables” y su aplicación por los diferentes gerentes, la descoordinación, posiblemente interesada,  entre Dirección General de Recursos Humanos y Gerencias, la aparente falta de peso de la Sanidad en el conjunto del Gobierno, hacen que todo siga igual. Unos ejemplos.

Productividad variable. Al final se abona en noviembre pero, como siempre, seguimos sin conocer criterios, evaluaciones, listados de cuantías asignadas a cada profesional y directivo, volvemos a ver cómo hay Hospitales que pagan a los contratos de guardias y otros que no lo hacen. Como decía el Sr. Resino, anterior Director General de Recursos Humanos, hay gerentes que tienen estudios e interpretan las instrucciones a su antojo. Hay gerentes al frente de Hospitales que han suspendido de forma clara a tenor de lo asignado por productividad que, insisto, desconocemos cómo se ha valorado, y ahí siguen, no les pasan factura, lo pagan los profesionales de su centro.  Y ¡no les pasa nada! Premio: otro año más haciendo de su capa un sayo. Y claro, como no sabemos lo que les dan de productividad, nos queda la duda de si a él también le han pagado solo un 54% o le han dado mucho mas.

Hoy convoco a llamamiento para elección de plazas, hay reacción de protesta, desconvoco. Problema: no lo han avisado antes de hacerlo y la cosa se tiene que abortar. Una Gerencia va por libre y convoca, una Dirección General manda desconvocar. Una gerencia única, que de única solo tiene el nombre. Siguen con 11 departamentos de personal, con sus 11 “responsables con estudios” que interpretan lo que cada cual quiere, y con responsables que escuchan lo que deben hacer pero lo “traducen” e interpretan como les da la gana.

Se crean “grupos de trabajo”. Hacerlo es fácil. Basta con que el Consejero diga “hágase” y los Directores Generales, obedientes ellos, dicen “si jefe”. Convocan el grupo, se reúne una vez o ni siquiera eso, y ya está. Han obedecido al jefe, pero no han ejecutado su mandato. ¡Y tampoco pasa nada!

Meses esperando segundas reuniones de los grupos, entrega de documentación acordada, convocatorias que no llegan, todo tranquilidad en los despachos, y malestar en los profesionales. Solo las denuncias públicas hacen que el efecto acción-reacción se produzca y se active algo.

Con todo esto quiero decir que la maquinaria de la Consejería sigue igual, no está engrasada, tiene demasiadas chinas que impiden avanzar, y la única solución es quitar estas piedras, algunas demasiado grandes y evidentes. ¿Qué o quién impide limpiar el camino? El problema se conoce, el diagnóstico está claro, el tratamiento no es poner paños calientes, el tratamiento requiere una mano firme y resolutiva que aborde este “cáncer” y lo limpie llevándoselo sin más contemplaciones. A buen entendedor, pocas palabras bastan. Y por eso la frase del inicio, que termine ya el silencio y se escuche mucho ruido, aunque alguno sea de llantos y lamentos.

Julián Ezquerra Gadea
Médico de familia. Secretario General de AMYTS
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La visión crítica de un médico sobre el "sistema". Dar opinión y comentar la información, sobre todo sanitaria, pero no exclusivamente. Me interesa lo que sucede y el entorno.

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