Si no luchas, ya has perdido. Tribuna en anuario @diariomedico

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Si no luchas, ya has perdido

Hace años que la precariedad laboral, la inestabilidad, el trato diferente hacia el empleado público no fijo, etc. son norma en la Administración sanitaria de todo el país. En esto no hay diferencias entre autonomías y su color político. Todas hacen lo mismo. También la respuesta ante esta situación ha sido similar. Por un lado, la Administración se sentía cómoda, le era barato y no pagaba en votos ese maltrato a unos profesionales que aguantaban todo. Por otro, tanto los afectados como las organizaciones que les representan, mantenían una especie de síndrome de Estocolmo que les hacía ver todo normal.

Pero siempre hay algún inconformista. Y a estos se les tacha de locos, se les dice “¿dónde vas?”, las Leyes lo impiden, “no tienes ni idea”, “los tribunales lo han aclarado”…. Aun así, deciden emprender un nuevo camino, una aventura complicada y arriesgada, pero que supone una luz al final del túnel.

Este camino, la posible solución, ya la avanzamos hace meses. Se planteó como única alternativa la de recurrir a la justicia europea, que, de forma habitual, sentencia que los abusos deben ser castigados. España es especialmente reincidente en sus errores. Las directivas europeas sobre descansos y las sentencias recientes sobre la inadmisible duración de los contratos de eventualidad son las que pueden dar solución a las demandas crónicas en torno a los descansos tras la guardia o el abuso del contrato eventual al amparo de un Estatuto Marco que lo permite, pero que también lo limita. Y no sólo eso. También al diferente trato cuando finaliza un contrato y hay que abonar la correspondiente indemnización.

La justicia europea ha puesto en evidencia que la Administración española está cometiendo abusos que no se pueden consentir. Se dictan sentencias que obligan a convertir en interinos a los eventuales. Se equipara el despido o la finalización de contrato al del trabajador fijo. Pero, a mi juicio, esto no es suficiente. Tras años de mantener esta situación, de no crear plazas interinas, de no convocar oposiciones y traslados regularmente, de impedir el acceso a las plazas de forma habitual…, el abuso no se puede pagar sólo con una condena que obligue a la realización de interinidades. Es el momento de acometer un profundo cambio en el modelo de acceso a la condición de estatutario fijo. No pido nada que no esté ya contemplado en el Estatuto Marco, que, ya de paso, quiero manifestar que deseo cambiar. El objetivo último es poder volver a disfrutar de un estatuto propio del médico que contemple todas sus peculiaridades.

Las recientes sentencias del Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea valoran dos cosas. Por un lado, la indemnización por despido o fin de contrato (algo que confío sea testimonial en nuestro entorno sanitario) y, por otro, el abuso en la contratación eventual. Esta situación es la que debemos abordar con valentía y con imaginación. Dejemos a un lado la visión del clásico modelo funcionarial del siglo XIX y pensemos en cómo abordar el modelo del empleo sanitario del siglo XXI. Relación de puestos de trabajo, funcionario de carrera, interino, oposición, plaza fija o en propiedad, cuerpo, escala… son conceptos de un modelo que nació, no ya en el siglo pasado, sino en el anterior. Esto hay que cambiarlo.

Y, afortunadamente, y como se hace para otras cosas, las que no nos convienen a los administrados, todo sea dicho, “nos lo manda Europa”. Esto vale para lo bueno y para lo malo. Lo que no vale es utilizarlo según le convenga a la Administración.
Por eso es el momento de acometer de forma definitiva un cambio de modelo, una adaptación a la nueva realidad. Y debemos ser valientes y hacerlo sin miedo. No dejemos pasar esta oportunidad. Pero hagámoslo sin caer en esa tentación de privatizar, de laboralizar (entiéndase como modelo de temporalidad, no fijeza, etc.), de buscar una forma de acceso más acorde a los tiempos actuales, ágiles, sencillos y no exentos de rigor, y que permita a los profesionales el acceso al empleo público de forma regular.

Sentarse a negociar
Como dice el título de este artículo, debemos luchar e intentar ganar; no hacerlo sería perder. Sabemos que no es posible mantener esta situación, que debemos acometer profundas reformas y que lo lógico es que lo hagamos a nivel local, no esperando a que de nuevo vengan de fuera a decirnos lo que tenemos que hacer. Las sentencias del tribunal europeo son un serio aviso que no podemos obviar, porque son las que han puesto en cuestión nuestro modelo, las que nos han dicho que debemos tomar medidas y que no podemos seguir por este camino.

Asumámoslo, aceptemos que el cambio es obligatorio y sentémonos a negociar un cambio que sea satisfactorio para todos las partes.

No se trata de ganar o de perder, se trata de hacer lo justo y lo que sea conveniente para mantener un sistema sanitario público en el que los profesionales se vean bien valorados y reconocidos. Eso redundará en un mejor servicio a los ciudadanos, que, al fin y a la postre, son a quienes nos debemos como destinatarios últimos de nuestro trabajo.

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