CON FIRMA. “Ha llegado la gripe y yo con estas pintas”, por Julián Ezquerra

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CON FIRMA. “Ha llegado la gripe y yo con estas pintas”, por Julián Ezquerra

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196 Julian Ezquerra 3x3 cmLos males previstos resultan menores. Séneca.

Como cada año y por estas fechas, semana arriba semana abajo, llega la gripe, la temida gripe y sus consecuencias. Y como cada año se reproducen los mismos fenómenos. Colapso en urgencias, desbordadas las consultas de los centros de salud, las urgencias extrahospitalarias que no paran, ausencia de camas para ingresos, apertura precipitada y a golpe de titular de prensa por esas camas cerradas de tantos hospitales, etc. Como vemos, un “deja vu” que se repite desde hace años.

Pero analicemos la situación. La gripe es conocida, sabemos cuándo y cómo llega, conocemos sus consecuencias y las necesidades asistenciales que requiere, y también conocemos las soluciones. El problema es que hay que coordinar y anticiparse, y por desgracia la realidad de cada año es que esto no se hace de forma adecuada.

La crítica es muy fácil. Decir que todo es un desastre es muy sencillo. Además no solo es evidente, es que nos lo recuerdan a diario los medios de comunicación. Pero también hay que decir qué soluciones se proponen, discutirlas, valorarlas, evaluarlas, contrastarlas y ponerlas en marcha.

El problema de las epidemias de gripe deberíamos abordarlo desde sus diferentes vertientes. Atención primaria, urgencia extrahospitalara y hospitales. Y no olvidar que al final se reduce todo a dos aspectos: la atención de miles de pacientes que solo requieren una consulta médica y en ocasiones alguna prueba complementaria, y la necesidad de disponer de recursos y camas en los hospitales.

Primer problema. Atención a miles de enfermos de gripe. El nivel adecuado para su asistencia es la atención primaria. Una gripe es una enfermedad generalmente autolimitada que cura en una semana y requiere reposo, hidratación y antitérmicos. Además, en caso de ser trabajador activo, una incapacidad temporal. Esto se resuelve en una sola consulta a su médico de familia. Por tanto y fundamental, hay que reforzar a los centros de salud con la contratación de personal médico y de enfermería suficiente para dar esta atención rápida, resolutiva y sin esperas inadecuadas que crean la tendencia al clásico “pues me voy a urgencias”. Por tanto, al menos, un médico de familia y una enfermera contratada en cada centro de salud durante la epidemia de gripe. Coste ridículo y rentabilidad muy alta.

Segundo problema. En los puntos de urgencias extrahospitalarias hay que reforzar también la atención con personal suficiente. No olvidemos que estos servicios entran en funcionamiento al finalizar la actividad de los centros de salud. La gripe no respeta horario, la fiebre aumenta por las tardes y los pacientes sienten necesidad de ser atendidos. Pero no olvidemos algo importante. Los SUAP, UAD y los SAR (dispositivos de urgencia extrahospitalaria de Madrid) son mucho menos que los centros de salud, por lo que la concentración de pacientes es aún mayor. Es decir, no olvidar a estos dispositivos y su necesidad de dotación de personal.

Tercer problema. El hospital. La estrella. El último recurso. El más atractivo para pacientes y administración, pero el menos indicado para atender los casos de gripe no complicada. Al hospital hay que derivar adecuadamente triados, valorados y remitidos los pacientes desde su centro de salud. ¿Qué problemas tenemos en el hospital? Pues fundamentalmente dos. Uno es el de los miles de pacientes que acuden y colapsan la urgencia. Espacios pequeños, personal justo, demandas altas, necesidad de valoración con pruebas complementarias por ser el último escalón asistencial, etc. Colapso garantizado. Pacientes con esperas de horas para su primera atención, tiempos elevados hasta su resolución y alta, y encima con su proceso incompleto. Si requiere baja laboral y recetas tiene otra cita pendiente con su médico de familia. Esto refuerza aún más lo dicho del primer problema.

Y el otro problema es el de la ausencia de las camas necesarias para ingresar a los enfermos que lo precisan. Aquí podría entrar en la crítica fácil de “camas cerradas”, “falta de personal”, “recortes”, etc., todo ello cierto, y en gran medida una de las causas del problema, pero en lo que estamos ahora es en ver soluciones. Hay que abrir plantas; ábranse y contraten el personal necesario para ello. También optimicen los recursos, agilicen altas, adelanten la apertura de camas “ad hoc” antes de que tengamos a los “pendientes de ingreso” acumulados en pasillos, salas de espera, camillas, sillones, etc., y las denuncias en prensa. Sabemos cómo y cuando llega la gripe, tenemos la información. Pongamos los recursos y estemos preparados para cuando llegue el problema. No esperemos a tener el problema para poner la solución.

No puedo dejar pasar este momento sin hablar de las camas hospitalarias. Es cierto que se está escribiendo y hablando mucho acerca de la necesidad de informar adecuadamente a la población, intentar que sea atención primaria la que resuelva la gran mayoría de los casos de gripe, que no sea el atractivo hospital el centro del sistema en estos casos. Pero no olvidemos algo fundamental. El hospital es necesario, muy necesario, y hacen falta camas suficientes para hospitalizar a los pacientes que presentan una gripe que agrava su patología de base, pacientes en su mayoría mayores de 65 años con comorbilidad que complica su situación clínica y requiere de ingreso hospitalario. Por favor no seamos simplistas. Todo el sistema y todos los profesionales somos necesarios para hacer frente a estas situaciones.

Me gustaría que a un gerente, un director, una Consejería, se la felicite por haber tenido todo preparado antes de que llegue la avalancha, por haber gastado lo necesario con criterio y coherencia,  no solo que esté preocupado por si cumplo el presupuesto, si me disparo en personal o gasto más recursos. Tengo el convencimiento de que hacer las cosas bien sale más económico. Y todos lo agradeceremos.

Para terminar, otra cosa que no debemos olvidar. Los profesionales también enfermamos, también tenemos gripe, también tenemos derecho al reposo, hidratación y antitérmicos. Por ello es tan importante reforzar las plantillas. Los profesionales sufrimos la gripe en la misma época que los demás. Es cierto que parece que tenemos algo menos incidencia, y no será por vacunarnos, que no lo hacemos mucho, quizá sea por una inmunidad adquirida que da estar “vacunados contra todo” por dedicarnos a esta extraordinaria profesión.

Séneca hoy diría que hay un mal previsto llamado gripe, y este mal se enfrenta mejor cuando todos le hacemos frente de forma coordinada y con previsión. Y en el título me hubiera gustado poder decir que “ha llegado la gripe y yo estoy preparado para recibirla”. Lamentablemente, no ha sido así.

 Julián Ezquerra Gadea
Médico de familia. Secretario General de AMYTS
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La visión crítica de un médico sobre el "sistema". Dar opinión y comentar la información, sobre todo sanitaria, pero no exclusivamente. Me interesa lo que sucede y el entorno.

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