Gestión de la Urgencia Hospitalaria. Una deuda pendiente de saldar. Lo publique en Dic de 2014 y seguimos igual.

John Ruskin, escritor y sociólogo británico, dijo “la calidad nunca es un accidente; siempre es el resultado de un esfuerzo de la inteligencia”.

No quiero remontarme a los inicios de la creación del Sistema Sanitario y los grandes hospitales que se han ido construyendo por todo el territorio nacional. Al igual que la implantación y desarrollo del modelo de Atención Primaria supuso una mejora indiscutible e incontestable en la accesibilidad de los pacientes al sistema sanitario, la extensión de los hospitales supuso también un acceso rápido, cercano y eficiente, que ponía las más avanzadas técnicas al servicio de los pacientes, con independencia del lugar de residencia.

Los hospitales, daba igual si era un pequeño comarcal o un gran Hospital Universitario, tenían un servicio de urgencias, que daba respuesta inmediata a las necesidades asistenciales urgentes de la población de referencia. No todos los centros hospitalarios son iguales, no todos tienen todos los servicios; los hay Universitarios, los hay dotados de todas o casi todas las especialidades, investigadores, o pequeños comarcales con servicios más básicos, pero todos ellos tienen algo en común: EL SERVICIO DE URGENCIAS.

A lo largo de estos años, los servicios de urgencias hospitalarias se han desarrollado de forma clara y evidente. Se han profesionalizado, hasta el punto de que ya no se discute que es un servicio más del hospital, que tiene su propia plantilla, y con la que colaboran el resto de facultativos con sus guardias. Pero se ha creado una figura que ya es incontestable y que aún no teniendo su especialidad reconocida, incluso inmersa en una batalla legal por su reconocimiento, nadie duda que tiene un cuerpo de doctrina y cientos de profesionales. Me estoy refiriendo a los URGENCIOLOGOS, y esto me vale también para los que prestan este servicio en el ámbito de la urgencia extra-hospitalaria.

Bien, pues estos compañeros urgenciologos, constituyen una plantilla de cientos de profesionales que se encuentran en situación de precariedad no superada por ninguna otra especialidad médica. Salvo algunos que entraron hace ya ni recuerdo los años, y de los que quedan pocos, los que están en estos momentos con plaza fija son los que en la OPE extraordinaria consolidaron su plaza, y muchos de estos ya están incorporados en las plantillas de las especialidades de origen, haciendo que los que permanecen en los servicios de urgencias sean la anécdota. Por tanto y sin exagerar podría decir que más del 90% de los urgenciologos son personal no fijo.

El SERMAS aprobó una OPE ridícula con 40 plazas, que no ha sido desarrollada. Es hora de cambiar esta situación, modificar o si es necesario anular la OPE y volver a convocarla en condiciones de garantizar que al menos se puedan cubrir las vacantes en proporción similar a las del resto de especialidades. Lo merecen y se lo debemos.

Pero claro, como todo en la Administración, la tramitación de una OPE es lenta y compleja, y hasta que esto se resuelva debemos garantizar dos cosas. La primera, unas plantillas suficientemente dotadas, y la segunda una estabilidad en el empleo similar a la del resto de profesionales.

Las plantillas quiero pensar y así me lo trasladan que están correctamente dimensionadas, presupuestadas y aprobadas. Esto garantiza que la base de la estabilidad del servicio está consolidada. Pero falta la otra gran condición, la de la estabilidad en el empleo. En este momento se están desarrollando todos los trámites previos al nombramiento de interinos, y aunque no comparto el cómo se hace, pues entiendo que deben hacerse interinos a todos los que son eventuales de más de dos años, si creo que es de justicia hacer ese esfuerzo de inteligencia que decía John Ruskin, y se reconozca que la calidad no es un accidente, danto un tratamiento especial a estos compañeros. Todos los servicios acabarán teniendo entre fijos e interinos alrededor del 85-90% de la plantilla, al menos eso es lo que preveo tras nombrar interinos, y por tanto en ese “reparto de interinos” a los médicos de urgencias deben tocarle tantos como sean necesarios para igualar al resto de servicios, consolidando y dando estabilidad a sus plantillas. Cualquier otra cosa sería injusta, sería inadecuado, y pondría en riesgo la estabilidad de uno de los servicios sanitarios más valorado y utilizados por los pacientes.

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