Rectificar es de sabios, y reconocer el engaño de inteligentes

Corría el año 2007 y el sindicato de los médicos de Madrid, por entonces llamado FEMYTS, antecesor del actual AMYTS, firmaba un acuerdo con la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid que significó un hito en las mejoras laborales de los médicos; en esos acuerdos se reconocían demandas históricas de los facultativos. No quiero hacer un repaso exhaustivo de las mismas, pues son de sobra conocidas y una referencia para muchos de nosotros en cuanto a logros del sindicato médico.

Una de las mejoras acordadas hacía referencia al acuerdo de hacer interinos a los médicos que llevasen dos años con contratos eventuales, reconociendo así su necesidad y por tanto incorporando esas plazas a las plantillas de los centros sanitarios. Pasaron los años, y la Comunidad de Madrid, de forma injusta, injustificada y sin ningún tipo de criterio, incumplió año tras año este acuerdo, a pesar de las continuas peticiones que se realizaban. Siempre había alguna situación que lo impedía, ninguna de ellas lógica. Lo cierto es que decidieron de forma unilateral prohibir desde la Consejería de Hacienda que se hicieran interinos, incumpliendo de esta forma un acuerdo refrendado en Consejo de Gobierno, y publicado en el BOCM.
 
En esta situación veíamos pasar los años, las leyes de presupuestos y las de medidas fiscales, y una tras otra reiteraban los incumplimientos de los acuerdos de 2007, dándoles cobertura legal, que no justa, en las referidas leyes. En esta situación llegamos al fatídico final de año 2012, y el Consejero Lasquetty, en un alarde de desprecio a la negociación y legitimidad de las organizaciones sindicales, anuncia un “Plan de Medidas de Garantía de Sostenibilidad del Sistema Sanitario Público de la Comunidad de Madrid” que provoca el mayor rechazo que los profesionales y sus organizaciones, asociaciones, colegios profesionales, sociedades científicas, ciudadanos, partidos políticos, etc. han visto en los últimos años. Tras 18 meses de intensas huelgas, manifestaciones, encierros, demandas judiciales, etc. el citado plan se abortó y dejó las peores y maltrechas relaciones con los profesionales.
 
En esta situación y con el cambio de consejero, se intenta recomponer la sintonía y volver a la senda del consenso, el acuerdo y la normalización de relaciones entre Administración y profesionales, lo que sin duda es bueno y deseable. Fruto de este nuevo clima de relación, AMYTS hace un importante esfuerzo y presenta a los facultativos una encuesta que permite conocer de primera mano cuales son las demandas más importantes que desde los profesionales se hacen a la administración. Y como no podía ser de otra forma, se certifica que hacer interinos a los eventuales, miles de compañeros, es una de sus principales demandas. Así se le hizo saber al Consejero, y con un documento en el que se recogían 18 puntos reivindicativos nos fuimos a una reunión en la que fue incapaz de responder con seriedad a las demandas, dando evasivas y poca (por no decir nula) concreción. Afirmó incluso desconocer cuales eran las medidas de mejora laboral para los facultativos que el Presidente González había anunciado. 
 
En esta situación de indefinición por parte del Consejero, el Presidente de la Comunidad, Sr. González, convoca un sábado por la mañana en el Hospital Gregorio Marañón a un selecto grupo de profesionales estratégicamente seleccionados, y anuncia unas medidas entre las que se incluye la conversión en interinos de 5000 eventuales. Y es en este punto en el que nos encontramos, en el que tenemos que recordar a la Administración aquello que decía Miguel de Cervantes Saavedra: 
  • “adonde interviene el favor y las dádivas, se allanan los riscos y se deshacen las dificultades”. 
Pero en nuestro caso no nos engañan, y aunque rectificar es de sabios, reconocer el engaño es de inteligentes, y los médicos lo somos y sabemos reconocer los intentos de engatusarnos con dádivas y favores, que no buscan nuestro bien, sino más bien el suyo. Interinos, SI, por supuesto, pero sin dádivas, es una cuestión de derecho y justicia. Queremos reconocimiento y AMYTS no puede admitir otros criterios que no sean los de igualdad, mérito y capacidad en el acceso al bien preciado que en estos momentos de precariedad es una plaza de médico interino.
 
Y para terminar, volver a insistir en que un Gobierno serio y responsable, un Gobierno que merezca el crédito y el aprecio de los ciudadanos, debe ser garante de la legalidad, cumplir los acuerdos y dar garantía jurídica. Y con independencia de quien sea el partido que sustenta un Gobierno, pues estos incumplimientos son generales con independencia de quien gobierne, debemos exigir a todos que esto sea una realidad, no una gracia que se concede siempre en época electoral, que parece lo único que importa a todos los políticos.

CLÍNICA Y GESTIÓN. “¿Amenaza u oportunidad?”

Vivimos una época en la que hablar de Gestión Clínica está siendo objeto de controversia, diferentes interpretaciones y, en buena medida, un importante motivo de disputas y división entre los profesionales.

Podemos hablar de Gestión Clínica y tener visiones muy diferentes; pero olvidando y dejando al margen las interpretaciones interesadas, merece la pena que hagamos unas reflexiones sobre el concepto de Gestión Clínica. Lo primero que tenemos que hacer es definirla. Entendemos la Gestión Clínica como una forma diferente de enfocar la gestión de los servicios sanitarios, haciendo al proceso asistencial y al paciente el eje de la asistencia, en el que los profesionales, TODOS los PROFESIONALES, de forma interrelacionada, horizontal, multidisciplinar, aúnan sus respectivos esfuerzos y habilidades para dar respuesta a la necesidad de una persona enferma, o en riesgo de enfermar.
 
Es una nueva organización asistencial en la que los viejos servicios estancos pasan a ser estructuras matriciales, estructuras complejas con múltiples actores, donde se ejecutan acciones asistenciales encaminadas a dar una respuesta eficiente al paciente. Aquí aparece un concepto importante. La EFICIENCIA. Durante los meses de conflicto en Madrid, hemos acuñado hasta la saciedad esta palabra. Hemos manifestado nuestra oferta de colaboración para lograr el mantenimiento de un sistema sanitario público, universal, de calidad, equitativo, sostenible, y por supuesto eficiente. La corresponsabilidad de los profesionales en el sostenimiento del sistema pasa por el uso racional y eficiente de los recursos.
 
Dejemos la demagogia a un lado y hablemos de realidades. Los presupuestos no son infinitos, son los que la sociedad está dispuesta a poner sobre la mesa para financiar los servicios que necesitamos. Siempre se dice eso de “que pongan más dinero”, pero a su vez decimos “¡Ojo, sin que me suban los impuestos!”
 
Sencillamente, esta ecuación no es posible. Por ello es necesario optimizar los recursos y exprimirlos al máximo. Y en ello estamos implicados de lleno los profesionales. Cada acto médico tiene una importante repercusión económica. Desde una receta hasta la indicación de la prueba clínica más compleja y costosa, detrás hay un gasto. Y no podemos olvidar que quien genera este gasto es el médico. Por supuesto esta teoría es también válida para cualquier otro profesional que presta asistencia sanitaria. En mayor o menor medida, todos generan gasto.
 
Por tanto, Gestión Clínica es un concepto que aúna la labor estrictamente asistencial del profesional y la necesidad de eficiencia en su actuación del sistema sanitario. Y hacer que ambas convivan es una necesidad.
 
Aquí viene uno de los problemas más importantes a la hora de hablar de Gestión Clínica. Quien entienda que hacer Gestión Clínica es tener todo el control y el poder de decisión sobre el gasto sanitario está equivocado. La tradición por la que algunos entienden el gasto público como posibilidad de negocio personal es un serio problema que habrá que dejar de lado. Quien no entienda que la presión económica de la industria sanitaria, sea farmacéutica, de material sanitario, de tecnología, etc, debe ser erradicada de lo público, mejor que no se dedique a esto.
 
Un serio problema es que alguien entienda que la Gestión Clínica es una forma de privatizar los servicios sanitarios. No lo vemos así. La exigencia de mantener los servicios públicos con los actuales modelos de contratación, con la diferencia de que estaríamos haciendo una diferente estructura de organización, tal y como defienden las organizaciones del Foro de la Profesión Médica, ayuda a entender esto. Hablar de Gestión Clínica en el Sistema Nacional de Salud es hablar de modelo público, con personal público, con gestión pública y sólo con un modelo organizativo diferente. Un modelo en el que los gestores de procesos asistenciales, los clínicos, se hacen cargo del presupuesto, de su gestión, de su uso racional y, en definitiva, de la sostenibilidad del sistema. Si la Gestión Clínica es otra cosa, no lo compartiríamos.
 
Este es posiblemente el miedo de muchas personas ante el cambio que se avecina. Un modelo de Gestión Clínica que venga desde la estructura político-gestora levanta suspicacias y rechazo, máxime en un contexto político tan proclive a la privatización como el madrileño. Por eso se intenta poner en marcha el modelo de abajo a arriba. Somos los profesionales que voluntariamente deseen participar los que debemos dar el paso al frente y comenzar a exigir esta descentralización de la gestión y que nos dejen demostrar que somos capaces de hacerlo mejor que los actuales gestores. Desde luego, un cambio que venga desde la idea salida de la cabeza de un gestor de despacho no es lo que deseamos. Los cambios han de surgir desde la base, desde los profesionales, desde la trinchera. Otra cosa sería perder el tiempo y hacer que muera una idea antes de demostrar su valía o su fracaso.
 
Por último, en esta entrega inicial de lo que puede ser una serie de pensamientos en alto de alguien que cree en la necesidad del cambio, desearíamos decir algo sobre el polémico asunto del liderazgo de las unidades de Gestión Clínica. Hemos vividos estas pasadas semanas polémicas importantes acerca de quién puede o quien no puede liderar una unidad de Gestión Clínica. No queremos entrar en esta discusión desde el punto de vista normativo, legal o de cualificación académica. Las disputas entre organizaciones profesionales que representan los intereses respectivos nos generan cierta desazón. Creemos que cada uno sabe perfectamente cuál es su responsabilidad, cual es su área de conocimiento, qué puede y qué no puede hacer, y por tanto entenderá perfectamente quién debe ser, con carácter general, y no en todos los casos, el responsable de estas unidades. Quien lo quiera entender bien; quien no lo haga, tendrá que explicarlo.
 
Una idea importante para terminar. Los primeros pasos son complicados, habrá reticencias, miedo al cambio, mucha resistencia y temor a lo desconocido, pero si no avanzamos y nos quedamos como estamos, posiblemente asistiremos a un muerte agónica del mejor sistema sanitario público conocido, del que todos hemos sido copartícipes en su creación y su desarrollo, y del que ahora debemos ser nuevamente corresponsables en el cambio que se nos viene encima.

A proposito de la reconversión de eventuales ¿Justicia individual o colectiva?

Una vez más nos enfrentamos a este dilema: ¿qué es más prioritario, hacer justicia individual o buscar la justicia colectiva? Y de nuevo son los profesionales quienes se deben enfrentar a este problema que, como ya es habitual, no han creado ellos, sino la propia Administración.

 

El gran número de facultativos que veían cómo sus contrataciones precarias eran lo habitual, haciendo que la situación de eventualidad de excepción pasara a ser norma, nos llevó allá por el año 2007 a tener que acordar con la Administración Sanitaria, verdadera responsable de esta situación, la conversión de todos los contratos de eventuales de más de dos años de duración en plantilla estructural y, por tanto, en interinos en plaza vacante.

Esta necesidad, por otra parte acorde a la legalidad, era olvidada y relegada entre las prioridades de los dirigentes políticos, haciendo que la “bola de eventualidad” cada día fuese más grande, de más años de antigüedad, y además “bendecida” por la Consejería de Hacienda. No contentos con ser norma a nivel de los hospitales, y por intereses poco claros, se extendió también al ámbito de la Atención Primaria.

Siete años después, con el incumplimiento sistemático de lo acordado, hemos llegado a la situación actual, en la que aproximadamente 4.000 facultativos son eventuales. Ahora la propia Administración, tras aprobar el Plan de Ordenación de Recursos Humanos, se ve obligada a determinar y cuantificar las plantillas orgánicas de los centros sanitarios, plantillas que, desde las transferencias de la sanidad (Real Decreto 1479/2001, de 27 de diciembre, sobre traspaso a la Comunidad de Madrid de las funciones y servicios del Instituto Nacional de la Salud), no han sido actualizadas de forma generalizada, tan solo con pequeñas modificaciones parciales. Como consecuencia de ello, se produce una nueva necesidad, que no es otra que iniciar el cumplimiento parcial e interesado de los acuerdos de 2007.

En primer lugar, creo importante decir que toda plaza cubierta durante más de dos años por un facultativo eventual debe pasar a ser considerada plaza estructural, pues su necesidad está ampliamente justificada. Por tanto, no es de recibo que solo algunas de las plazas de eventuales se conviertan en estructurales. Quiere ello decir que prácticamente todas deben ser consideradas como plantilla necesaria y, por tanto, incorporarse a la plantilla estructural y ser dotadas presupuestariamente.

Hacer esto sería el primer paso para posibilitar la conversión de todos los contratos en interinidades. Esto es lo que se acordó en 2007, y no otra cosa. Pero la realidad es cruel, y demuestra que los intereses de la Administración son contrarios a las necesidades y la justicia. 

Las nuevas plantillas, por otra parte desconocidas a día de hoy, no contemplarán lo dicho anteriormente, y veremos cómo solo una parte de las plazas se verán incorporadas a las plantillas orgánicas, incumpliendo lo acordado y prorrogando la situación de precariedad, agravio y tremenda injusticia a la que se está sometiendo a profesionales que día a día demuestran su capacidad y su necesidad para dar cobertura a las demandas de un sistema sanitario del todo imprescindible.

Además de lo anteriormente expuesto, parece que la Administración quiere no cubrir todas las plazas con interinos. Esta es otra nueva falta de consideración y respeto hacia los profesionales, que espero y confío al final no se cumpla. Y suponiendo que así fuera, cubriendo todas las nuevas plantillas con nombramiento interino en plaza vacante, no se terminaría con la injusticia. Es en esta fase en la que aparece un nuevo “hecho diferencial” entre facultativos.

Desde la Administración Sanitaria se anuncia un modelo de aplicación de nombramientos de interinidad en el que los compañeros de hospital son tratados de forma diferente al resto de profesionales, facultativos de atención primaria o SUMMA. A diferencia de éstos, a quienes las interinidades se darían por criterios de experiencia, formación, docencia e investigación, a los facultativos de hospital se les quiere “someter a valoración” de su “aportación” al servicio, posibilitando que la subjetividad y, por tanto, la arbitrariedad sean posibles. Permitir que el dedo de quien (¿quién?) tiene el poder designe quien es digno de ser interino es una falta de respeto al profesional, que permite valorar más la docilidad y el plegarse a intereses que la propia experiencia y cualificación. Por ello, desde AMYTS hemos defendido que la única opción justa es la de establecer una lista por especialidad en la que los profesionales estén posicionados en orden de antigüedad, pues sus capacidades y sus méritos están acreditados a lo largo de estos años.

Es justo que el más antiguo tenga acceso a la interinidad, y que lo haga a nivel de toda la Comunidad de Madrid. Hacer nombramientos de interinos por centros permitiría que compañeros con muchos años de experiencia queden fuera y, en cambio, otros con poca antigüedad consoliden su plaza. Esto es lo mismo que venimos denunciando hace años en relación a la negativa de los responsables de recursos humanos de la Consejería a posibilitar los traslados. No es de recibo que fijos de 20 años en hospitales periféricos vean imposibilitado su traslado a los grandes hospitales de la capital mientras en estos se contrata a residentes recién terminados sin mediar en ello un proceso justo y equitativo de priorización.

Por todo esto me hago la pregunta del título: ¿justicia individual o justicia colectiva?. Mi respuesta es que, respetando los derechos individuales, es más justo dar una respuesta de justicia colectiva.

Para terminar, destacar lo que decía Paul Auster, novelista y poeta estadounidense: Si la justicia existe, tiene que ser para todos; nadie puede quedar excluido, de lo contrario ya no sería justicia.

La Sanidad madrileña necesita que se cumplan los acuerdos de 2007

El artículo 4 de la Ley del Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud (Ley 55/2003), establece que la ordenación del régimen del personal se rige por los principios de igualdad, mérito, capacidad y publicidad en el acceso a la condición de personal estatutario. Precisamente en estos términos se contemplaba el acceso a plazas interinas del personal facultativo eventual en los acuerdos de 2007, y podemos considerar dichos acuerdos como un avance para en personal eventual y en consecuencia como una conquista irrenunciable, según está recogido en el ordenamiento jurídico laboral español. Entendemos que un gobierno democrático debe respetar estos principios de legalidad y, por tanto, rechazamos y no alcanzamos a comprender lo sucedido el pasado viernes 18 de julio, curiosa fecha para firmar un acuerdo, del que AMYTS no formó parte, que establece el modelo para nombrar interinos a 5.000 eventuales y que lo hace de forma injusta, discriminatoria para los facultativos de hospital, y en número insuficiente.

Pero veamos cómo hemos llegado hasta aquí. En el año 2007 se firmaron unos acuerdos que podemos calificar de históricos. Y lo eran por afectar a todos los trabajadores de la sanidad madrileña, por recoger demandas históricas, por establecer mejoras hasta entonces ni pensadas, y en definitiva por ser los mejores acuerdos que habíamos podido obtener en ese momento. Lo cierto es que algunos de ellos, muy importantes eso si es cierto, se pusieron en marcha de forma rápida y con éxito de aceptación entre los profesionales. Otros, en cambio, quedaron sin aplicar o sin desarrollar, incluso algunos fueron negados desde el mismo momento de la firma del acuerdo.
 
Pero para tener una idea clara de lo que fueron aquellos acuerdos y cómo están ahora en cuanto a su vigencia y grado de cumplimiento, mejor hacemos un pormenorizado análisis de los mismos.
 
Lo primero que quisiera destacar es quienes fueron firmantes de los acuerdos. Por una parte y como es obligado, la Administración Sanitaria, en aquel momento bajo el mandato del Consejero Manuel Lamela y con su brazo ejecutor el Director General de Recursos Humanos, Armando Resino. Por parte de las organizaciones sindicales, los firmante eran CEMSATSE (actualmente AMYTS y SATSE) y CSIF. 
 
No quisiera que se interprete este análisis como un ninguneo hacia otros colectivos profesionales, ni mucho menos, pero me voy a ceñir a los que afectaban al colectivo de facultativos únicamente, pues a estos es a los que AMYTS representa.
 
Vamos a realizar una tabla en la que a un lado veremos el acuerdo y al otro la situación de cumplimiento en la que se encuentra:
 
Plan de acción social
Por primera vez se incluía a los facultativos


Incumplido
Movilidad interna en la Comunidad de Madrid.
Se establece que se procederá a elaborar un Decreto de Selección y Provisión, que se aprobaría en marzo de 2007

Incumplido
Bolsas de empleo
Se acuerda impulsar las bases, pero lo cierto es que solo existen para médicos de familia, pediatras de atención primaria y enfermería

Cumplimiento parcial
 
Plan de urgencias y emergencias
Este plan contemplaba la elaboración de un modelo teórico de urgencia hospitalaria, el mapa de las UAD, 3 CUES, y radiología básica en determinados centros de salud.
 

Cumplimiento parcial

Se hizo un plan de urgencias que afectaba al SUMMA que ya agotó su vigencia y que no se ha actualizado
Atención Primaria
El plan de mejora 2006-2009 programa incremento de plantillas, que permitan mantener la calidad asistencial

Cumplimiento parcial
Las plantillas aumentaron hasta 2009, año en el que a pesar del notable incremento poblacional, las plantillas se estabilizan
Sistema retributivo
Se acuerda elaborar un documento de bases de un sistema retributivo para implantar hasta el año 2012

Incumplido
Empleo
Inclusión en las ofertas de empleo de cada año las interinidades creadas con anterioridad a 31 de diciembre del año anterior.
 
Estudio antes del 31 de marzo de 2007 de los nombramientos estatutarios eventuales a fin de determinar los que corresponden a necesidades estructurales.
 
Se acuerda que los nombramientos considerados estructurales se incluirán en el plazo máximo de dos años como plazas de plantilla orgánica, dotándose con personal interino.
 
Se acuerda que los nombramientos eventuales de SUMMA y SUAP considerados estructurales se incluirán en plantilla orgánica en el primer trimestre de 2007.
 
Incumplido
 
 
 
Incumplido
 
 
 
 
Incumplido
 
 
 
 
Incumplido
 
 
 
Nocturnidad y festividad
Se acuerda abono del complemento de atención continuada de festivos y noches para facultativos del SUMMA
 
Las guardias de los días 24, 25 y 31 de diciembre, y los días 1 y 6 de enero se abonaran el doble del valor fijado para atención continuada de guardias médicas.

Cumplido
 
 
 
Cumplido en atención hospitalaria.
Incumplido en SUMMA y SAR
Mejora subsidio de IT
Se acuerda incluir las guardias durante IT


Cumplido
Pago ausencias no suplidas y doblajes en Atención Primaria
Se acuerda retribuir con 1600 euros si es en el mismo turno y 2600 si es en turno contrario.


Cumplido hasta que en el año 2012 se suspende el pago por la ley de presupuestos. Actualmente incumplido
Homologación de incentivos de Atención Primaria a Especializada.
 
Cumplido
Jornada deslizante en Atención Primaria
Cumplimiento parcial, hasta que en 2014 se dicta instrucción que establece un procedimiento común para su aplicación
Compensación con complemento del 15% al turno de tarde.

Incumplido
Incremento del valor hora de guardia y pago doble en Navidad
 
Cumplido
Plan de ordenación de Recursos Humanos
El plan debería realizar a partir de abril de 2007.

Cumplido, pero con rechazo de todas las OOSS de mesa sectorial y presentado en 2013
 
 
Carrera profesional
 
 
 
 
Cumplimiento parcial hasta que se paraliza mediante la aprobación de los presupuestos del año 2010 y posteriores
 

 

A modo de resumen y como fiel reflejo de la situación en la que se encuentran los acuerdos de 2007, destacar lo siguiente:
 
1.- Acuerdos cumplidos: 4
 
2.- Acuerdos parcialmente cumplidos: 7
 
3.- Acuerdos incumplidos: 9
 
Esta es la realidad. Teníamos un Gobierno que firmaba acuerdos que posteriormente incumple o cumple de forma parcial, lo que pone de manifiesto que su fiabilidad es escasa y que su compromiso vale poco. Y sinceramente, quiero y deseo tener un Gobierno y una Administración que sea justa, que sea fiable y que cumpla con lo que acuerda. De lo contrario estaríamos ante un serio problema de credibilidad y pondría en riesgo las relaciones institucionales entre las organizaciones que legítimamente representan a los ciudadanos y a los trabajadores. No dudo que la situación sea reversible y que este Gobierno sea capaz de recomponer de forma palpable las relaciones con los profesionales. Demostraron que eran dialogantes y dados al acuerdo, y confío en que de nuevo vuelvan a serlo. Todos lo merecemos.
 
Pido públicamente a este Gobierno que rectifique, que manifieste su error, reconozca que ha incumplido y restituya a los profesionales lo que legítimamente acordaron. 
 
Y como no puede ser de otra forma, y ya es norma en mis con firma, una frase para rematar:
 
Los discursos inspiran menos confianza que las acciones. Aristóteles. Pues eso, más acciones y menos palabras.
 
Y estos son los firmantes del acuerdo en el que AMYTS, como se aprecia, no está:

 

¿Se puede confiar en un gobierno que traiciona su propia firma?

Esta pregunta nos la hicimos en el informativo de AMYTS de esta semana, y aunque es dura, no deja de ser muy acertada y de la máxima actualidad. La credibilidad de un gobierno no solo pasa por sus promesas, sus anuncios, sus programas, etc., sino por el cumplimiento de lo que refrendó con su firma y se publicó en el BOCM.

El año 2007 vio como el día 7 de febrero se publicaban los acuerdos de Mesa Sectorial que hablaban de interinos, carrera, mejoras varias y, en definitiva, la puesta en marcha de demandas históricas. Fueron unos acuerdos bien recibidos por los profesionales y que ponían solución a problemas de años de duración.

Parte de esos acuerdos se cumplieron de inmediato, pero muchos de ellos quedaron en texto escrito y no desarrollado, pues la Administración de forma sistemática retrasaba la aplicación de los mismos, siempre bajo el argumento de que no incumplía los acuerdos pues su voluntad era cumplirlos. Este incumplimiento al menos parecía solo un retraso, pues seguían vigentes y la Administración decía que “tenía voluntad de cumplirlos”.

Vino la crisis económica, y desde los gobiernos central y autonómico se ponen en marcha medidas que siempre terminan por afectar a los administrados, y muy poco a quienes administran. Deciden que se paraliza, suprime, anula, revoca, suspende, enmienda, deroga…etc. lo que antes había sido aprobado y en muchos casos acordado con los representantes de los trabajadores. Cambian leyes, dictan decretos y órdenes, y lo hacen de forma unilateral y contra la opinión de los partidos de la oposición y de los representantes sociales, y además suspenden unilateralmente los acuerdos que se alcanzaron con los representantes en Mesa Sectorial. Si para acordar hace falta la participación de las partes, para modificar el acuerdo debería ser también necesario.

Y así llegamos a estas alturas de 2014, con gobiernos que “sacan pecho” ante la situación económica, que se cuelgan medallas por lo bien que están saliendo de la crisis gracias a ellos y a sus medidas, con presentación de datos económicos que permiten afrontar el futuro con optimismo, etc. Y en este sentido debo decir que si esto es así y se confirma, me alegra por el bien de todos los ciudadanos, entre los que también nos encontramos los profesionales que desempeñamos nuestro trabajo en el sector público. Todo ello en un contexto de convulsión electoral, y de cercanía al momento clave en democracia: elecciones en el horizonte cercano. ¿Es esta la causa de sus desvelos, de sus intentos de acercamiento hacia profesionales y ciudadanos en general, del intento de “recomponer relaciones maltrechas”, de superar el grave conflicto que hemos tenido en Madrid?. Todos intuimos que sí, pero si este es el camino para lograr recuperar el acuerdo de 2007 y lo que representa para los profesionales, bienvenido sea.

En este contexto el Gobierno de Madrid anuncia a través de su presidente Sr. González la conversión de contratos de eventuales en interinos para 5.000 profesionales. Nos alegra que se beneficien de esta medida muchos profesionales, cómo no. Lo que nos gustaría es que se hiciera interinos a todos los eventuales según lo acordado en 2007, no solo a una parte. Y ahora viene el pero, pues pretenden, en el caso de los facultativos, hacerlo mediante un sistema que permite valorar no solo los ya conocidos criterios de igualdad, mérito y capacidad, sino también introduciendo “un poco” de valoración de las aportaciones personales, o lo que es lo mismo, abrir la puerta a la subjetividad y por ende a la aparición de posible arbitrariedad, cuando no de simple discrecionalidad. Y no podemos dudar del interés y buena disposición de quienes pudieran constituir el tribunal evaluador. Simplemente, este modelo aporta cierto grado de subjetividad.

En una reunión con el Consejero, los responsables de AMYTS le hicimos ver lo injusto de la situación que se vive en Madrid en relación con el cumplimiento parcial y posterior suspensión de los acuerdos de 2007 en lo que hace referencia a la Carrera Profesional. No es de recibo, es injusto y carece de toda lógica que se discrimine a los nuevos médicos en función del momento en el que han accedido a su plaza fija. No puede ser que facultativos fijos estén haciendo lo mismo y cobrando diferente. No es de recibo que los aproximadamente 2.600 compañeros que han consolidado su plaza como fijos, tengan nivel de carrera asignado desde 2007 y ahora que ya son fijos no se les abone. Sé que no fue apropiado dejar fuera de la Carrera a los interinos o eventuales, que en ese momento es posible que se les dejase al margen siempre bajo la idea de que en breve con los procesos de consolidación, ser fijo sería lo habitual. Visto desde la perspectiva actual, creo firmemente que esto hay que retomarlo y exigir que se reconsidere la situación. Solo la convocatoria habitual y periódica de OPEs puede hacer que esta situación no se convierta en discriminatoria. Por ello creo que sería oportuno revisar el modelo de Carrera Profesional y hacer las adaptaciones necesarias para que nadie se pueda ver perjudicado por la situación administrativa que padecemos.

Ahora el Consejero, en relación a la carrera profesional, dice en una entrevista (http://www.redaccionmedica.com/noticia/rodriguez-las-ccaa-nos-deben-59-millones-que-no-nos-paga-nadie-4452): “lo primero que vamos a hacer es arreglarlo para que todos la perciban”. Pues si es así, bienvenida sea la noticia, y esperemos y confiemos en que este anuncio se plasme en algo justo que creo merecemos.

Desde AMYTS, decimos: Interinos SI, Carrera SI, y también todos los acuerdos de 2007, pero en su integridad, sin artefactos, sin recortes, sin cambios, solo aplicar TODOS los acuerdos en su justo término. Los profesionales lo merecen, y la Administración debe entender que es oportuno ponerlos en marcha nuevamente.

Pero debo responder a la pregunta que da título a este con firma y mi respuesta es clara: en estos momentos no podemos confiar en un Gobierno que traiciona su propia firma, pero existen bases suficientes para que cambie de sentido esta respuesta, y está en sus manos que así sea.

Y para terminar, y como ya es habitual, recordar una frase sobre el tema objeto de este artículo: “La traición la emplean únicamente aquellos que no han llegado a comprender el gran tesoro que se posee siendo dueño de una conciencia honrada y pura”. (Vicente Espinel, escritor español 1564-1616.)

 
 

La visión crítica de un médico sobre el "sistema". Dar opinión y comentar la información, sobre todo sanitaria, pero no exclusivamente. Me interesa lo que sucede y el entorno.