Llegó el domingo y con el la esperada e imprescindible e-revista de AMYTSMEDICOS. No te la pierdas

er205

No mas #opetrampa. “Las normas de oposiciones a facultativos del SERMAS están obsoletas y hay que cambiarlas”

¿Te perdiste el XIV círculo sanitario de AMYTS? No te lo pierdas. Interesante debate y propuestas.

Conclusiones del XIV Círculo Sanitario de AMYTS

Las normas de oposiciones a facultativos del SERMAS están obsoletas y hay que cambiarlas”

Ayer por la tarde, en la sede de AMYTS (también retransmitido en directo a través del canal YouTube del sindicato) se celebró la XIV edición de los Círculos Sanitarios de AMYTS que, bajo el título “Las oposiciones para facultativos del SERMAS: Un modelo en discusión”, debatió sobre esta cuestión de actualidad tras la reciente celebración de los exámenes de la OPE 2015-2016. Con la participación de un representante de los afectados, del coordinador de Formación de AMYTS, de un experto de la Escuela Nacional de Sanidad y del director general de Recursos Humanos del SERMAS. La conclusión, según recogió el moderador de la mesa, Julián Ezquerra, secretario general de AMYTS, fue que la reglamentación de estas pruebas selectivas se encuentra totalmente obsoleta y que es imprescindible abrir un debate público para adecuarlas a la realidad asistencial y la situación de precariedad laboral derivada de situaciones de más de 20 años, en algunos casos, sin pruebas selectivas. Un resumen de las distintas intervenciones es el siguiente:

Pedro Arriola, facultativo especialista en Oftalmología actualmente con contrato eventual en el Hospital Clínico San Carlos, y uno de los participantes en la última OPE, que ha destacado por su actividad en las redes sociales con el hashtag #OPETrampa de amplísima difusión, tras señalar que desde su punto de vista el número de plazas resultaba insuficiente y calificar el examen como un “embudo”, alejado de la práctica clínica y con diferencias excesivamente notables de exigencia según la especialidad, indicó que en su opinión el modelo médico-funcionario resulta ineficaz, que deben regularse las superespecialidades por áreas de capacitación específicas y que el examen no es la mejor manera de evaluar las competencias profesionales.

Miguel Ángel García, coordinador de Formación de AMYTS, ciñéndose al marco del proceso selectivo del personal estatutario, subrayó como principios orientadores que “igualdad” no es lo mismo que “igual-da” y que la igualdad efectiva tiene que tener en cuenta también la equidad intergeneracional además del mérito y la capacidad. En la búsqueda de alternativas y tras un proceso de consulta interna en el seno de AMYTS, el planteamiento global es que las convocatorias deben tener como mínimo una frecuencia bianual, que debería ser posible un proceso extraordinario de concurso para resolver la temporalidad, que las plazas ofertadas deben tener una identificación clara, que en el supuesto de perfiles concretos éstos deben estar debidamente justificados, y que debe haber garantía de movilidad posterior con un proceso de traslados. Para AMYTS, añadió, el proceso con carácter general debe ser de concurso-oposición, con un peso del examen del 40% o menor si el lapso de tiempo entre convocatorias se retrasa en exceso. El examen debería ser tipo test, con el origen de las preguntas ajenas al tribunal y una distribución proporcional al temario. También subrayó que para garantizar la igualdad y evitar conflictos de intereses debe cuidarse la presencia de jefes de Servicio o compañeros de la misma unidad en los tribunales.

José Ramón Repullo, jefe de Departamento de la Escuela Nacional de Sanidad, relató que tras analizar los procesos selectivos en cinco países europeos con entrevistas directas a distintos responsables, queda de manifiesto que la temporalidad agrava la fragmentación de la profesión médica y erosiona su cohesión. Un modelo práctico sería un concurso abierto y permanente que previera las vacantes incluso antes de que se produzcan y que debería ser resuelto por tribunales formados por especialistas de dentro y fuera del hospital y también de dentro y fuera de la especialidad para una visión más troncal. Asimismo indicó, ante la complejidad de una transformación a corto plazo de las normas actuales, dificultada por el entramado de normas estatales y autonómicas, podría ser conveniente preparar el escenario de las futuras reglas de selección para evitar que se repitan las actuales pesadillas.

Pedro Calvo, director general de Recursos Humanos del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS), tras reconocer la utilidad de las ideas expresadas de las que aseguró que tomaba nota, se centró en ofrecer un baño de realismo argumentando que muchas de las cuestiones expuestas quedan fuera del alcance de una Consejería de Sanidad porque la tasa de reposición que depende del Ministerio de Hacienda por una parte, y la reglamentación estatal derivada del Estatuto Marco y del Estatuto de la Función Pública por otra, impiden avanzar si no se alcanza una modificación fruto de un acuerdo a nivel nacional, reflejada en una norma básica. Desde su posición, cuestionó el planteamiento expuesto por Miguel Ángel García de AMYTS sobre un proceso extraordinario basado en el concurso, que según su valoración no tiene cabida en el Estatuto Marco; momento en el que varios asistentes replicaron que “también es extraordinario que pasen 16 años sin que se convoquen OPEs” y que “ante problemas extraordinarios, deben articularse soluciones extraordinarias”. Calvo sí mostró un adecuado grado de empatía y voluntad de resolver algunos de los desajustes producidos por la falta de pruebas con consideraciones ajustadas a cada caso como por ejemplo, las plazas ofertadas a facultativos de otras comunidades autónomas cuando se trate de una especialidad que ha estado un largo periodo de tiempo sin convocatorias en la Comunidad de Madrid.

Por otra parte, a invitación del moderador, intervino el vicesecretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM),Gabriel del Pozo, que explicó que las negociaciones para modificar las normas selectivas que se mantienen con la DG de RRHH del Ministerio dentro del Ámbito de Negociación estatal, “se encuentran en un periodo muy inicial” y parece, añadió, que “desde las administraciones no existe un excesivo interés en dar una mayor celeridad a la solución de este problema”.

El moderador Julián Ezquerra cerró el debate con una llamada al pragmatismo: “No hace falta modificar completamente el Estatuto Marco ya que la interpretación de éste deja muchas puertas abiertas”, entre ellas “la celebración de concursos”.

 

El “mal de las listas de espera” se extiende. Nuevo artículo gracias a @redaccionmedica

Domingo, 19 de febrero de 2017, a las 16:50
“La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy”, frase de un sabio llamado Lucio Anneo Séneca, que como en muchas otras cosas se adelantaba a su tiempo. Si hablamos de listas de espera en nuestro entorno, parece que lo que de entrada imaginamos es claro, las listas de esperas quirúrgicas, de consultas o de pruebas. Pero ¿son las únicas listas de espera que tiene la Sanidad? Yo creo que no y me voy a explicar.

En los medios sanitarios se hablan constantemente de listas de espera. Que si aumentan, que si descienden, que si cambio la forma de contabilizar, que si ponemos un plan en marcha para reducirlas, etc. Pero a la par, y cada día con más insistencia, leemos y hablamos de problemas que afectan a la Sanidad, unos problemas que afectan a la organización, a los profesionales, al propio sistema sanitario, que requieren de unas modificaciones legales y que parece que están contagiadas del mal más frecuente de nuestra sanidad pública, el “mal de las listas de espera”.

Este mal es endémico y parece que altamente contagioso. De él se saben muchas cosas, y expertos conocedores del mal hacen certeros diagnósticos acerca de sus causas e incluso se conocen los posibles tratamientos. Esto valdría para todas las listas de espera de Sanidad, pero ahora quiere referirme a la lista de alguno de los problemas pendientes de solución y no a las clásicas listas de espera.

Nuestro sistema sanitario público tiene serios y graves problemas. Unos son estructurales, a veces se deben a la fragmentación en 17 Sistemas, otras veces son consecuencia de su “rigidez”, o debidos a la infrapresupuestación, y también hay serios problemas que afectan a sus trabajadores y las deficiencias en plantillas y el exceso de precariedad.

Parece evidente que en el ánimo de profesionales y políticos-gestores hay una larga lista de problemas a resolver. En lo que a los profesionales se refiere, al menos es urgente acometer el grave mal de la precariedad, la necesidad de modificar el Estatuto Marco y el Estatuto Básico del Empleado Público, y hacer ver a la clase política que la sanidad pública requiere normas diferentes a la clásica estructura funcionarial del siglo XIX en la que nos encontramos.

¿Es necesario cambiar la norma para hacer grandes convocatorias de consolidación de empleo? No, los estatutos lo permiten aunque sería mejor darle un refuerzo normativo que lo haga de forma “blindada jurídicamente”. Entonces, ¿Qué lo impide? Creo que a la Administración no le gusta tener personal formado, crítico, con derechos, etc. que ponga en evidencia sus carencias.

¿Hay que cambiar la forma de acceso a la función pública en sanidad? Discutible, peligroso dependiendo de cómo se haga, pero parece que si es necesario. Eso sí, con luz y taquígrafos. Hay muchos que ya lo han cambiado haciéndolo de “tapadillo”, no respetan el acceso por los requisitos de igualdad, mérito y capacidad, no digamos ya publicidad; no permiten los traslados; las oposiciones tienen demasiadas grietas por las que la igualdad se escapa; las bolsas de empleo son rechazadas o se limitan creando “perfiles ad hoc”; Esta no es la forma de hacer las cosas.

Ahora leemos día sí día también, “el ministerio se da dos meses para…”, “los sindicatos exigen….”, “la organización tal se reúne con el partido cual y están de acuerdo en….”, puedo seguir poniendo ejemplos, pero no merece la pena. Todos se parecen en que solo se habla de intenciones, de dilatar en el tiempo las soluciones, de buenas intenciones, de buscar medallas que colgarse, etc., mientras los problemas aumentan y el “mal de las listas de espera” avanza hasta el punto en el que ya el tratamiento sea imposible. Diagnostico claro, tratamiento existe, la sesión clínica sobre el caso está hecha, entonces ¡pongamos ya el tratamiento, que el paciente se nos muere!

Nueva e-revista de @AMYTSMEDICOS, un “imprescindible” de cada domingo

er204

Unas reflexiones en alto de un “acompañante ingresado” en el hospital

Soy médico, conozco el sistema sanitario, he sido director de hospitales, he tratado a miles de pacientes, soy parte del sistema, y tengo que reconocer en alto que “no me gusta nada cómo se trata a los acompañantes”. No es lo mismo estar al otro lado de la cama.

Creo que tenemos el mejor servicio sanitario que podemos ofrecer a los pacientes, a los que tratamos con cariño, con dedicación, a los que se ofertan todo tipo de tratamientos, disponemos de medios materiales, fármacos, tecnología avanzada, todo lo necesario por y para los pacientes. De esto no hay duda.

Pero, ¿qué ocurre con el sufrido acompañante?. Esto es otra cuestión. El sufrido acompañante que comparte habitación e ingreso con su familiar, y en demasiados hospitales con otro paciente y su acompañante, pues por desgracia, las habitaciones individuales aún son escasas. Repito, ¿qué ocurre con el sufrido acompañante?, pues es muy sencillo, que es el tristemente abandonado, olvidado, maltratado..etc. Veamos lo que ocurre.

El acompañante ingresa con el familiar, es decir que el enfermo y su acompañante son uno a la hora del ingreso. La habitación, individual o compartida, es para el enfermo y su acompañante. Lógicamente el enfermo tiene su cama, su ropa, su sitio; es el centro, el que requiere los cuidados y el tratamiento. El acompañante es ese otro que siempre está ahí, que cuida las 24 horas del enfermo, que atiende sus necesidades, que da cariño y compañía. El personal de enfermería es profesional, atiende magníficamente a sus pacientes, en ocasiones con demasiados a los que atender, que dependen en gran medida de la inestimable colaboración del acompañante.

Y ahora viene lo malo. ¿En qué condiciones está el acompañante? Ahora diré lo que he pasado yo como sufrido acompañante. Algunas aventuras personales. Inicio este relato con lo más duro que he vivido. Hace unos años “ingreso con mi hija” en un hospital de Logroño, un hospital nuevo, con habitaciones individuales, todo muy moderno y muy bien. Habitación grande, en la que solo hay una silla y el habitual sillón de tortura que forma parte de la decoración de todas las habitaciones de hospital. No sé quien diseñó estos sillones, pero creo que o era masoquista o no se sentó jamás en ellos, y no digamos nada de intentar dormir. Tanta habitación y ni un modesto y sencillo sofá-cama. Total, días de ingreso que tenía que dormir tirado en el suelo, sobre una manta que logré conseguir un poco de “extranjis”. ¿Cómo es posible que un hospital nuevo, no tenga sofá de acompañante? Pues no lo tenía.

Recientemente, vamos estos días para más señas, nuevo “ingreso como acompañante”, esta vez en Madrid, en un gran hospital, mi hospital, uno de los nuevos, la joya de la corona, un impresionante y magnífico hospital. Habitación individual, y este si tiene sofá-cama para acompañante, y por supuesto también su silla y el consabido sillón de tortura. Conseguir ropa para el sofá imposible, almohadas cotizadas que ni te cuento, al menos si alguna manta. El sofá estaba bien cuando se abrió el hospital, pero el paso del tiempo ha dejado huella. Grietas, un colchón no apto para espaldas doloridas, somier con reparaciones estilo Macgyver, (cinta americana sujetando lamas), y una mierda acumulada de años, a punto de fosilizar. ¿Qué pasa con la limpieza? Solo pasar un trapo y la fregona no es suficiente. Hay que revisar y limpiar a fondo de vez en cuando. ¿La concesionaria no cumple su trabajo y nadie se lo exige o es que no lo ve nadie? Si el material se deteriora, ha llegado a su fin, ¿quién debe exigir su recambio?, ¿se pide?…

En fin, que quiero decir que el acompañante es fundamental en nuestro sistema. Que sin el acompañante el personal sanitario tendría que incrementarse de forma casi inasumible, que el acompañante es uno más del sistema y como tal debe ser tratado. Por favor, tratemos a los acompañantes como se merecen.

La tan de moda humanización, esa que ahora está en boca de todos y que hasta tiene una Dirección General, no debe olvidarse de los acompañantes, una figura imprescindible del sistema, al que en gran medida también sostiene.

Videos de @AMYTSMEDICOS. Una idea que se hace realidad. Y vamos a por mas

Videos de AMYTS, una forma clara, directa y moderna de publicitar lo que hacemos, lo que somos, lo que conseguimos, etc. Videos de elaboración propia, en los que nuestras compañeras cuentan de forma extraordinaria lo que queremos decir, y lo hacen con naturalidad y mirando a la cara. Geniales.

Estas son los videos:

La Médica Embarazada

Por Un Empleo Médico Digno

CON FIRMA. “Consejero, ¿por qué no te callas?”, por Julián Ezquerra

http://amyts.es/consejero-por-que-no-te-callas/

CON FIRMA. “Consejero, ¿por qué no te callas?”, por Julián Ezquerra

197 Juan Ezquerra 3x3 cm

Hoy no comienzo con una frase de algún célebre escritor, filósofo, etc. Este “con firma” de hoy se titula con la frase que hizo tan famosa el Rey Juan Carlos allá por el año 2007, y que se dirigía a Hugo Chavez: ¿Por qué no te callas?

He dejado pasar unos días para asimilar la noticia, reposar mis ideas, moderar la respuesta, calmar mi ánimo y responder con temple, algo que a veces no hace el Consejero. De nuevo, y según se publica la noticia de EFE, “Sanidad destaca la transparencia de la Oferta Pública de Empleo de ayer y descarta filtraciones”, declaraciones del Consejero en relación a los exámenes de oposiciones de especialidades médicas realizados el pasado día 29 de enero. Vuelve a la limpieza y la trasparencia en estas oposiciones, que han sido diferentes a las anteriores, que si los opositores eran los primeros en ver los cuestionarios, que ningún miembro de tribunales había visto los exámenes, y no le faltó tiempo para volver a mencionar a AMYTS en relación a la posible filtración de exámenes.

Antes de entrar en materia, me gustaría decir alguna cosa al Consejero. Este tema de las filtraciones en las oposiciones de facultativos ya viene de largo. Es un constante rumor, y en ocasiones produce noticias de cierto calado y trascendencia. Por mencionar dos casos muy recientes, detallo lo ocurrido en Asturias y Castilla y León.

En Asturias, y en relación a la OPE de Medicina Interna, conocemos esta noticia: Asturias: la Fiscalía interpone una denuncia por la OPE de Interna. No hago comentarios, solo hay que leerla para darse cuenta de la trascendencia que tiene.

Más reciente es lo sucedido en Castilla y León, también en relación a esta misma especialidad. “Los médicos alertan de irregularidades en las oposiciones de especialistas”. Otra situación en la que las dudas, las sospechas, los miedos, se hacen realidad.

Son unos ejemplos que sacan a la luz los problemas que rodean a un modelo de oposición en el que lo que impera no es precisamente la igualdad, mérito y capacidad. De esto alertamos en Madrid. De esto escribíamos antes de comenzar los exámenes. AMYTS pedía rigor, limpieza, trasparencia, igualdad en el acceso, no hacía otra cosa que llamar la atención a la Administración. Fue visto de forma negativa, se nos tildó de alarmistas, se nos pidieron pruebas, etc., pero algo había cuando fue el propio Consejero el que anunció un cambio en la confección de los exámenes, una base de preguntas y sorteo aleatorio, que el cuestionario no lo conocería nadie antes del examen, y para remate asume la propuesta de validación de las notas haciendo un estudio estadístico de los resultados. Curiosa reacción ante lo que se decía por parte de AMYTS. Algo cambiaba, pero ¿era suficiente? Creo que no, y me explico.

Ya se dijo que todo este cambio estaba muy bien, que los cuestionarios se hicieran por selección aleatoria de preguntas estaba estupendo, que los cuestionarios del examen no los conociera nadie del tribunal era bueno. Pero no es suficiente. No lo creo. Veamos algunas dudas.

Primera. Si se hacen preguntas de todos los temas de forma que de cada uno de ellos existan un número determinado de preguntas, ¿cómo es posible explicar que en ciertas especialidades se concentren en algunos temas un elevado número de preguntas? ¿Cómo es posible que el esfuerzo de estudiar temas legales y de organización no se vea reflejado en el número proporcional de preguntas?

Segunda. Y esta es la gran duda que tienen los opositores, porque el problema no es solo evitar filtraciones de preguntas exactas; todo mucho más sutil. Pueden convocarse sesiones clínicas específicas sobre determinados temas en un servicio. O que en un servicio un responsable difunda entre los compañeros lo importante que es una determinada técnica o los avances en el tratamiento de una determinada patología. Todo es muy humano, muy normal y nada extraño.

Sinceramente, pensaba que este asunto estaba zanjado y que los datos de los estudios estadísticos de los resultados de los exámenes serían los que den o quiten razones. No dude nadie que me encantaría poder decir que tras este análisis solo cabe concluir que todo ha sido perfecto y que los opositores han concurrido en verdadera igualdad de condiciones. Es más, me encantaría que en nombre de AMYTS pueda decir a la Consejería de Sanidad un gran “gracias, todo ha sido correcto”, “las dudas y alarmas eran infundadas”. Nadie dude que lo diría, y bien alto.

Y para terminar, no quisiera volver a entrar en este debate con la Consejería. Estamos hablando de cosas muy serias, que lo que se requiere ahora es prudencia, análisis de resultados, tranquilidad y mucho trabajo. Todos lo agradeceremos, en especial los miles de compañeros que esperan muy nerviosos el resultado de una oposición mal diseñada que pone en juego su futuro.

Julián Ezquerra Gadea
Médico de familia. Secretario General de AMYTS

No te pierdas la e-revista de @amytsmedicos.Tiene información, formación, opinión…

er202

 

A propósito de la obsolescencia de los hospitales. Nuevo artículo en @redaccionmedica

https://www.redaccionmedica.com/opinion/a-proposito-de-la-obsolescencia-de-los-hospitales-4806

A propósito de la obsolescencia de los hospitales

Julián Ezquerra es secretario general del Sindicato Médico de Madrid (Amyts)
Miércoles, 01 de febrero de 2017, a las 14:10
Decía Oliver Goldsmith, escritor y médico Irlandés: “Me gusta todo lo antiguo: los viejos amigos, los viejos tiempos, los viejos modales, libros antiguos y vinos viejos”. La palabra viejo se define en el diccionario de la RAE entre otras acepciones como “deslucido, estropeado por el uso”. Y antiguo se define como algo “que existe desde hace mucho tiempo”. Y ahora viene mi pregunta: ¿Los hospitales son viejos o son antiguos? Y ¿por qué me hago esta pregunta? La respuesta es sencilla. Los problemas de mantenimiento, roturas de cañerías, caída de falsos techos, goteras, etc. que estamos viendo como se extienden por los hospitales y centros sanitarios, ¿a que obedecen? Falta de personal y un mantenimiento adecuado, puede ser un importante factor, pero también lo es el hecho evidente de la obsolescencia por viejos o antiguos de muchos de ellos.

A mi juicio los centros sanitarios no son antiguos, que los hay en abundancia y con edificios que más valdría se convirtieran en museos, es que además son muy viejos. Estructuras arquitectónicas de los años 1960-1970, construidos con un planteamiento y con unas dimensiones que se han quedado fuera de lo que se consideraría ahora como un estándar. Ni el planteamiento de edificios verticales, ni los materiales, ni las instalaciones, ni los metros construidos son los que actualmente se necesitan.

Hay que ser consciente de que un hospital no es algo que tiene una vida eterna, que las necesidades cambian, que el uso produce deterioro, que las necesidades de espacios cambian constantemente, y que todo ello requiere de un mantenimiento preventivo adecuado, unas inversiones para mejoras y actualizaciones que hoy escasean, y sobre todo que se entienda que los centros sanitarios están en permanente vitalidad. No es un edificio inerte, sino que está sometido a uso 24 horas al día, que debe evolucionar a la par que lo hace la propia actividad médica, y adaptarse a las necesidades de cambio constante.

Desde que se diseña un hospital hasta que se ejecuta la obra, en muchas ocasiones pasan demasiados años. Como anécdota diré que en 1996 llegué a la Gerencia del Complejo Hospitalario de Toledo, donde me encontré con un “informe de encargo”, que concluía con la idea de que el Hospital Virgen de la Salud debía ser reformado y ampliado. Con ello, se pasaría de unos aproximados 85 metros cuadrados por cama a los 105, si no recuerdo mal. Todo ello absolutamente insuficiente ya en aquella época. Se decidió cambiar el plan y apostar por la construcción de un nuevo hospital. Ahora, 20 años después, este proyecto está llegando a su fin, pero aún no está en funcionamiento el nuevo hospital. Confío y deseo que el hospital, cuando se abra, sea en unas condiciones de necesidades del año 2017, no de hace 20 años.

El hospital es un edificio vivo que debe irse amoldando a las necesidades y que es posible que llegue un momento en el que ya sea del todo imposible su reforma. Este es el momento de plantear su sustitución por uno nuevo. Es aquí donde el concepto de amortización entra o debería entrar en juego. Lo triste y la realidad es que no se aplica. Si se amortiza en 30 o en 40 años, debería ser repuesto al final de este plazo. A veces pensamos en lo caro que es construir un gran hospital, y lo es, pero nos olvidamos que esta es la parte menos costosa. Cada año de funcionamiento cuesta más o menos lo mismo que su construcción.

Para concluir, mantenimiento preventivo, planes directores, inversiones, adecuación en el tiempo, personal de mantenimiento suficiente y preparado, presupuesto, etc. todo ello es imprescindible, pero también pensar en si no sería necesario disponer de un plan de sustitución paulatina de los centros sanitarios, y no hablo de construir nuevos a diestro y siniestro, que ya hemos visto que resultados ha dado, hablo de reemplazar los más viejos y deteriorados y hacerlo con rigor y criterio.

La visión crítica de un médico sobre el "sistema". Dar opinión y comentar la información, sobre todo sanitaria, pero no exclusivamente. Me interesa lo que sucede y el entorno.