Perdamos el miedo a opinar. No hay temas tabú. Nuevo artículo en @redaccionmedica

Miércoles, 20 de septiembre de 2017, a las 14:50
Tabú se define por el diccionario de la Real Academia Española como “Condición de las personas, instituciones y cosas a las que no es lícito censurar o mencionar”.

Decía el periodista Henry Louis Mencken que “el hombre más peligroso para cualquier gobierno es el hombre que tiene la habilidad de pensar las cosas por sí mismo, sin que le importen las supersticiones o tabúes”. No es que yo quiera ser un peligro para ningún gobierno, soy consciente de lo que soy, pero sí que quiero pensar y quitarme ese miedo a entrar en temas que pudieran ser tabú.

Hace unas semanas venimos escuchando y leyendo noticias importantes que tienen que ver con la sanidad y que me invitan a escribir estas líneas. Propuesta del IDIS, anuncio de posibilidad de contratación como personal estatutario para médicos extracomunitarios, fuga de miles de profesionales cada año, dificultad para la cobertura de ciertas plazas y especialidades… Parecen ideas sueltas, pero, y esta es mi teoría, es posible que todas estén interconectadas.

El sistema sanitario hace aguas por todas partes. Incluso las hace de forma literal, solo hace falta ver lo que ocurre en ciertos hospitales cuando llueve (o incluso sin que llueva). Estructuras viejas y muy deterioradas, listas de espera que crecen y crecen, falta de médicos en muchos hospitales y centros de salud, huida de España muy importante de facultativos en busca de mejores condiciones laborales, oferta “generosa y nada casual del IDIS” para asumir la lista de espera del sistema, y ahora la posibilidad de eximir de la exigencia de
nacionalidad para el acceso a la función pública, al amparo de la situación crítica que tenemos.

¿Qué está pasando? El sistema sanitario público se deteriora. Ha sido objeto de privatizaciones parciales e intentos de privatizaciones masivas, afortunadamente paradas. Y conste que la sanidad privada tiene todo el respeto y el derecho, de eso nadie puede dudar. Pero la realidad es tozuda, y vemos cómo se va cerrando un círculo que puede terminar con la creación de un nuevo modelo de Servicio Nacional de Salud “low cost”.

Se deteriora el sistema público, se desincentiva y precariza a los profesionales. Los más jóvenes, los que tienen todo su futuro por delante, se enfrentan a la disyuntiva de permanecer en este sistema precario y que les maltrata, que les impide tener una carrera profesional y su desarrollo, que les ofrece contratos de eventual, de guardias, de “investigador”, de becario, etc., o se deciden a explorar alternativas más atractivas, como las ofertas de Inglaterra, Francia, Alemania, etc. Con ello, nuestro relevo natural se marcha, dejan una necesidad que cubrir, y las Administraciones siguen jubilando a diestro y siniestro, aumentando las necesidades; entonces, aparecen las ideas de algunos. Hay muchas vacantes, los nuestros no quieren trabajar o se marchan, no incentivan la permanencia, no incentivan los puestos de difícil cobertura, más bien desincentivan y te cierran puertas, y entonces ya está la justificación. ¡Que vengan los extracomunitarios! Total, ellos lo mismo sí aceptan estas condiciones. Y ojo, que no digo que no sea una incongruencia formar aquí a cientos de ellos y que luego no puedan quedarse a trabajar. No se trata de eso. Pero mejor que solucionar la fuga de agua metiendo más agua, es arreglar la causa que la origina; ve al origen del problema, incentiva a tus profesionales, planifica de forma adecuada….y si todo esto no es suficiente, abre las puertas.

Recientemente, hablando con un político, decía: “los españoles se van a Inglaterra; los ingleses se marchan a Canadá; los Canadienses a Estados Unidos; y los extracomunitarios vienen a España”. Cierre del círculo de búsqueda de la mejor oportunidad. Y reflejo del mundo que algunos quieren para aumentar sus beneficios.

Y en este panorama aparece una oferta del IDIS, una oferta que viene a decir: “como la gestión pública es un desastre, como no sabéis hacer las cosas, como sois incapaces de dar salida a la lista de espera…aquí estamos nosotros ofertando por el módico precio de 1500 millones la solución a todos los males”. Y está bien. Ellos defienden su parcela. No hay duda de que saben lo que quieren y lo dicen sin ningún miedo. Lo que no está claro es que los responsables de la Sanidad Pública lo hagan igual de bien. El Ministerio se quita el problema de encima y dice que esto es decisión que compete a cada CCAA. Las diferentes comunidades miran a otro lado y no se posicionan claramente, o al menos eso entiendo.

Hasta hace poco he sido siempre bien pensado, pero ya sin miedo alguno debo reconocer que me están haciendo cambiar, que estoy cambiando de forma de ser, que ser mal pensado conduce a tener más aciertos de los que me gustaría, y que en el mundo de la política-gestión olvidar los tabúes y hacer públicos los pensamientos es no solo una necesidad, sino también una obligación. Opinar en alto, reflexionar en público, superar miedos, pensar por sí mismo, es necesario y produce un alivio a ciertas tensiones que nos abruman.

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CON FIRMA. Espero que la “oposición” no nos decepcione. Del Gobierno,… poco espero del Gobierno

Espero que la “oposición” no nos decepcione. Del Gobierno,… poco espero del Gobierno

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Dice Sylvia Plath en su libro “la campana de cristal” que “si nunca esperas nada de nadie nunca te decepcionarás”. Una realidad muy evidente, aunque por lo general todos tenemos anhelos y esperanzas en espera de que se cumplan, y personas en las que confiamos lo hagan posible.

Todos los compañeros tenemos en estos momentos una ilusión que nos une. Después de tantos años de recortes, de pagar la mala gestión de nuestros políticos, de ver como el sistema se desmorona, de sufrir contratos precarios, rebajas de sueldo de hasta un 30%, aumento de horarios ficticios que solo eran un nuevo recorte salarial, intentos afortunadamente frustrados de privatizaciones, y otras muchas maldades, la presión hizo que, por fin, se relanzara la carrera profesional. Ellos (los políticos) provocaron el fuego y a nosotros (los profesionales) nos quitaron el agua para apagarlo.

El pasado mes de enero se firma, por fin, el esperado acuerdo que reactiva la carrera profesional; con ello se crea una gran expectativa, cierta ilusión y esperanza, en algunos incredulidad y, en muchos, malestar por cómo se hace tras estar parada tantos años. No sin dificultades (no olvidemos lo sucedido con la Ley de presupuestos que seguía sin reconocer la carrera), tras denuncias públicas, mucho ruido y levantar la voz, la Consejería enseña un informe jurídico que viene a decir que se puede reconocer el cambio de nivel a efectos administrativos. Todo sigue adelante.

Una primera prórroga y después una segunda, hacía ver a muchos compañeros que esto no acabaría bien; que volverían a torearnos y a llevarnos en palabras. Lo cierto es que la fecha de final de entrega de documentación para valoración de cambio de nivel, está ahí mismo, a escasas dos semanas. El 30 de septiembre finaliza la primera y compleja etapa. Miles de profesionales han recabado documentación, certificados, méritos de todo tipo, los han organizado, los han metido en archivadores e incluso en maletas, y se están entregando para ser valorados.

Los comités de valoración están constituidos, la maquinaria a punto, seguramente costará reiniciar su funcionamiento y se tardará un poco en ponerla a pleno rendimiento; pero es inexcusable que estos comités terminen sus evaluaciones y que, a fin de año, el Director General de Recursos Humanos firme los famosos “papeles amarillos” (así eran en el 2007) que reconocen a cada uno su nivel de carrera profesional.

En este camino, repleto de dudas, seguro que también de muchas situaciones injustas, y de otras de gran alegría, veremos problemas y algunas piedras en el camino. Lo peor es que muchas de estas serán puestas por nuestros propios compañeros (de hecho ya lo estamos viendo), y es que a veces no hay peor enemigo que el que tienes a tu lado.

Pero aquí no puede terminar la historia. El fin de la historia lo tenemos que escribir diferentes actores. Después de tantos años de ver incumplimiento tras incumplimiento por parte de este Gobierno de la Comunidad de Madrid, ya tengo mínima o nula confianza en ellos. El siguiente paso, el del abono de la carrera profesional, hay que obtenerlo con la presión y apoyo de todos,  y lo más importante, haciendo que la oposición política nos respalde. No soy ingenuo, creo en ellos lo justo. Pero tienen la oportunidad de demostrarnos que están dispuestos a cambiar las cosas, que apoyan a los profesionales y al servicio público.

Evidentemente, y viendo como se desarrollaron los presupuestos de este Gobierno en minoría, a nadie se le escapa que la llave que puede abrir esta lata, la tiene en su mano el grupo de Ciudadanos. El pasado año nos defraudaron, no sé si a sabiendas o por ignorancia, pero nos defraudaron. De los otros dos partidos de la oposición (Partido Socialista y Podemos), aunque solo sea por demostrar que están en disposición de cambiar la situación, no espero otra cosa que el apoyo al pago de la carrera. Esto último lo tengo que ver. Tengo muchas dudas.

A diferencia de lo que decía Sylvia Plath, yo si espero algo y confío en que no me decepcionen.

Julián Ezquerra Gadea
Médico de familia. Secretario General de AMYTS

Nueva e-revista de @AMYTSMEDICOS, un imprescindible de los domingos

Un relato ficción desde una postura “apolítica”. Mejor reir que llorar

Esta es la historia de una pequeña comunidad de vecinos, perteneciente a un municipio que les reprime no dejándoles sacar basuras a la calle y no meterlas en contenedores, y que le explota y roba poniéndole impuestos que entienden injustos…..¿Qué es eso de pagar tasa de basuras, impuestos de circulación o contribución? ¡Municipio represor!

Un día se levanta el presidente de la comunidad y dice, ¡convocamos reunión de vecinos para ejercer nuestro derecho a decidir! Orden del día. Punto único: “desconexión del ayuntamiento que nos oprime y nos roba”, “declaración de independencia y proclamación de la república popular libre de la comunidad X”.

Llega la fecha de la reunión. Hay expectación, dudas, incluso algunos vecinos creen que esto no puede salir bien. El presidente informa que tiene avales internacionales, que el derecho internacional, la ONU, y hasta su cuñado y su suegra avalan su derecho a la autodeterminación y a decidir lo que quieran ser.

El administrador de la comunidad, que parece ser que sabe algo de legislación, normas y tontunas de estas, informa que no lo ve, que le parece que puede no ser ajustado a derecho, que puede traer consecuencias. Da igual. El presidente dice que no pasa nada, que se vote, que si sale el SI, al día siguiente todos los vecinos verán crecer su pelo, ponerse rubio y los ojos cambiaran al color que desean, que en sus cuentas corrientes aparecerá más dinero, enfermarán menos, tendrán mejores trabajos, limpieza del edificio, y no sé cuantas cosas más.

Los vecinos animados y exaltados ante esta información contrastada en twitter por eminentes prohombres de no se sabe dónde, votan y deciden que sí, que se van y se independizan.

El ayuntamiento recibe la noticia acompañada de la declaración de independencia, la comunicación de que el Presidente de la hasta ahora Comunidad de propietarios ha pasado a ser Jefe del Estado y Presidente de esta nueva República., y les comunica que dejan de pagar, pero que las basuras, las calles, la luz, el agua, alcantarillado y todo eso que tenemos en el edificio, lo pagaran los que nos robaban. Y por supuesto ellos seguirán siendo ciudadanos de ese municipio, Comunidad, Estado y no faltaría más, de la Unión Europea.

No deja de ser una historia absurda, pero en estos tiempos todo es posible y soñar no cuesta nada. Y como decía en el título, mejor reir que llorar. Ademas, ¿quién no quiere ser mas alto, mas guapo y mas rico?

¿Las encuestas responden al interés del que las paga? Parece que sí

Dos encuestas en septiembre, de dos medios distintos, de dos empresas diferentes, ¿también de dos pagadores distintos?…. no pueden dar otra cosa que resultados cocinados a la carta y diferentes. En fin, que una vez mas pongo en duda las encuestas. Las únicas que valen son las de las urnas; esas si que no engañan.

Veamos: Esta de sigma dos para el mundo

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Esta otra de GAD3 para ABC

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Y ahora los titulares de las noticias:

Encuesta Sigma Dos: El PP resiste y el PSOE sube con fuerza en plena crisis catalana

 

El bloque de PP y Ciudadanos aumenta a 21 escaños su ventaja sobre PSOE y Podemos

Conclusiones: que cada cual saque las suyas. Las mías son evidentes.

 

 

En @elconfidencial: Fuga de médicos: “Nos vamos a la sanidad privada porque en la pública nos maltratan”

Publica el confidencial este artículo, que coincide con un gran con firma de Ángela Hernández, presidenta del sector de hospitales de AMYTS, en el que se hace referencia a la situación de la sanidad y cómo muchos compañeros abandonan el Sistema Público para buscar un reconocimiento y una carrera profesional que éste no le da. Es complicado todo esto, no es comparable lo que ofrece la pública y la privada, ambas coexisten y tienen reglas de juego diferentes. Ni la una es tan mala, ni en la otra atan los perros con longaniza. La precariedad, el maltrato, el escaso reconocimiento, la dificultad de acceder a una carrera profesional digna, la sumisión,….etc., son algo que comparten y que además lo hacen sin ningún miramiento.

Tenemos que plantear un profundo cambio en el sistema sanitario. Los profesionales no son “peones” del sistema. Los profesionales hacen bueno el sistema. Los gestores y los político no son lo importante, aunque ellos se lo crean. La sanidad, pública o privada, se basa en un binomio  formado por profesionales y pacientes, en el que la presencia de factores externos, como son la política y los malos gestores, lo único que hacen es distorsionar y crear interferencias.

 

 

¡Se terminaron las vacaciones! Se inicia una nueva etapa para la e-revista de @amytsmedicos. No te la pierdas

Tras superar la crisis, ¿de lo mío qué?. Nuevo artículo en @redaccionmedica

Tras superar la crisis, ¿de lo mío qué?

Julián Ezquerra Gadea, secretario general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts)
Martes, 22 de agosto de 2017, a las 12:40
El gran Gruocho Marx decía: “¿pagar la cuenta? ¡Qué costumbre tan absurda!”. Espero que esta frase no sea también utilizada por los políticos que tienen en su mano revertir y pagar todo lo que durante estos años de crisis se nos ha arrebatado. Inversión pública, salarios, condiciones laborales, jornada de trabajo, empleo y plantillas, etc., han sido en mayor o menos medida sometidos a unos “recortes” que en muchos casos han dejado al límite a muchos servicios y a no pocos profesionales.

El pasado día 9 de agosto, la Unión Europea emite un comunicado en el que confirma oficialmente que la crisis ha sido superada. Para quien no entienda bien el inglés, el primer párrafo dice más o menos esto:

“10 años desde el inicio de la crisis: volver a la recuperación gracias a una acción decisiva de la UE

La crisis financiera global comenzó hace 10 años y condujo a la peor recesión de la Unión Europea en su historia de seis décadas. La crisis no se inició en Europa, pero las instituciones de la UE y los Estados miembros debían actuar resueltamente para contrarrestar su impacto y subsanar las deficiencias de la puesta en marcha inicial de la Unión Económica y Monetaria. La acción decisiva ha dado sus frutos: hoy, la economía de la UE se está expandiendo por quinto año consecutivo. El desempleo está en su nivel más bajo desde 2008, los bancos son más fuertes, la inversión está aumentando y las finanzas públicas están en mejor forma. La evolución económica reciente es alentadora, pero aún queda mucho por hacer para superar el legado de los años de crisis. La Comisión Europea está plenamente movilizada para cumplir su agenda de empleo, crecimiento y equidad social”.

Gran noticia sin duda. Las excusas para recortar y rebajar salarios, para no hacer OPEs, para jubilar a diestro y siniestro, para paralizar inversiones, para disminuir plantillas o para recortar salarios y hacer aumentos de jornada “ficticios” que solo buscaban rebajar sueldo y no más trabajo, entre otras muchas otras cosas, se han terminado. Pero afirmar esto sin tener un reflejo en los presupuestos no es otra cosa que engañar a los ciudadanos. Hay que pagar la cuenta, es lo justo. Y aunque la costumbre entre los gobernantes es no hacerlo, es nuestra obligación recordárselo y exigirles que lo hagan.

Se termina el verano y comienza el tiempo de negociación de los nuevos presupuestos del Estado y de las diferentes CCAA. Es el momento de hablar de estos temas. Es la hora de poner en marcha el proceso de recuperación de lo perdido. Ya no hay excusas para sentarse a planificar en qué modo se hace la recuperación de lo recortado, en qué plazos de tiempo, con qué prioridades, etc. A esto debemos sumarnos todos, los que gobiernan y los de las diferentes “oposiciones políticas”, los denominados “agentes sociales”, y todos los implicados en este complejo juego de relaciones y representación.

En lo que a Sanidad respecta, hay mucho que hacer. Un importante esfuerzo para mejorar las condiciones laborales de unos profesionales que han sufrido mucho estos años, y han trabajado de tal forma que si el sistema ha sobrevivido es gracias a ellos. Recuperar plantillas, volver a la jornada básica de 35 horas, consolidar empleo, recuperar la carrera profesional, normalizar las retribuciones, etc. son de justicia.

No olvidemos también que los centros sanitarios han sufrido un deterioro importante. Falta de inversiones en infraestructura y tecnología, deterioro de edificios, equipos viejos y con mantenimiento aparentemente deficiente, han ocasionado obsolescencia y ahora necesidad de sustitución.

La lista de temas a abordar es muy grande. 10 años de recortes han dejado una profunda huella de deterioro en el Sistema Sanitario. Un deterioro que no discrimina, que afecta a los diferentes Servicios de Salud, gobernados por colores políticos variopintos, pero que a la hora del “recortar” parecía que el color era el mismo, sin apenas tonalidades. Eso sí, la culpa de los recortes no era de ellos, se les obligaba por el “Gobierno Central”, “la Troika europea” y “el Ibex 35 y los poderosos,” no faltaba más. En fin, que pasada la crisis, es hora de ponerse el traje de faena y comenzar a reconstruir el Sistema Sanitario, posiblemente aprovechar el momento para hacer los cambios necesarios, aunar esfuerzos, hacer un gran “pacto por la Sanidad”, sacarla del debate político, y recuperar algo que a todos nos afecta y que tarde o temprano será un servicio que utilicemos. Aunque solo sea por esto último, pongámonos a ello y hagamos que pagar la cuenta se convierta en costumbre.

“Especialidad de urgencias, una polémica sin resolver”. Nuevo artículo en @redaccionmedica

Especialidad de urgencias, una polémica sin resolver

Julián Ezquerra, secretario general del Sindicato Médico de Madrid (Amyts)
Miércoles, 02 de agosto de 2017, a las 11:50
“Es más fácil negar las cosas que enterarse de ellas” (Mariano José de Larra)

Hace años que se habla de la especialidad de urgencias, su existencia, si es necesaria o no, si realmente tiene sentido, “cuerpo de doctrina” propio, si es mejor un área de capacitación específica o una especialidad más, etc. Es cierto que ha generado “cuerpo”, que hay “sentimiento de especialidad”, “orgullo de pertenencia”, y por supuesto su propia sociedad científica, sus publicaciones específicas, sus rotaciones en todas las especialidades y, en definitiva, todo lo que justificaría cualquier especialidad.

Entonces, ¿por qué esta polémica en torno a las urgencias? ¿Qué sentido tiene discutir lo obvio? Veamos el problema desde la distancia y desde la óptica de quien no se siente miembro de una sociedad científica de otra especialidad. Me traiciona el subconsciente, ya hablo de otra especialidad, lo que de alguna forma deja ver mi opinión para quien quiera verla.

Las urgencias se dan en cualquier ámbito asistencial. Eso tenemos que tenerlo claro. Por tanto, si hablamos de especialidad de urgencias, no debemos caer en el error de pensar solo en las de hospital. Hay urgencias en atención primaria, hay urgencias en domicilios, en la calle, etc. Por tanto, lo primero es entender que sería una especialidad sin ámbito exclusivo para su ejercicio y además es importante que entandamos que es “transversal”, que abarca todas las materias, que es médica, pero también quirúrgica, ginecológica o pediátrica. Creo que esto último no será compartido por todos, pero es mi opinión. Hacer frente a cualquier urgencia es necesario, y su atención inicial sería lo característico de esta especialidad.

El volumen de trabajo de las urgencias (hablamos posiblemente del mayor número de atenciones, tras la de los médicos de familia y pediatras de atención primaria), por si solo ya podría justificar su existencia. A modo de ejemplo, las urgencias hospitalarias atendidas en los hospitales son aproximadamente un tercio del total las atendidas por las áreas médicas, quirúrgicas, ginecológicas y pediátricas juntas. Por tanto, por volumen está más que justificado que se reconozca como una especialidad y, además, de las de más actividad.

¿Cómo se llega al ejercicio de la profesión de “urgenciólogo”? No hay una sola vía de acceso. Hace años eran los internistas lo que con más frecuencia estaban como “médicos de puerta”, pero luego comenzó a ser asiduo y muy numeroso el médico de familia, hasta que en la actualidad, si no me equivoco, son mayoría. Pero no son los únicos. Hay reumatólogos, alergólogos, cirujanos, intensivistas, etc., cualquier médico de otra especialidad puede estar trabajando como médico de urgencias. Pero también es cierto que las condiciones de los servicios de urgencias no son iguales. La actividad que se realiza por el urgenciólogo no es siempre la misma. Por ejemplo, ¿en todos los servicios de urgencias suturan o hacen una punción articular, o ponen una férula de yeso, reducen una luxación, hacen una ecografía, etc. todos los urgenciólogos? ¿O unos si lo hacen y otros no, y además esto depende mucho de la especialidad que tengan?

Una especialidad, un MIR propio, unificarían de forma clara los conocimientos, las habilidades, las técnicas necesarias para atender las urgencias. Actualmente se llega a este trabajo por diferentes motivos. Están los que lo hacen por ser lo que más les gusta, quiero creer que los más,  pero también los que ven en estas plazas una puerta abierta por la que estar vinculado a un hospital: en unos casos pensando que es un paso obligado hasta llegar al servicio correspondiente, y en otros son la precariedad y la necesidad las que les obligan a estar en urgencias. No parece la mejor de las motivaciones.

No quiero entrar en los motivos por los que diferentes sociedades científicas reniegan de la creación de la especialidad, pues sería pisar un terreno encharcado y algunos callos. Pero tendremos que hacerlo alguna vez. Me gustaría un debate aséptico, un debate basado en necesidades asistenciales, un debate libre de “ataduras de intereses”, un debate basado tan solo en contenidos, habilidades, capacitaciones, etc., más allá de las posibles salidas laborales o defensa de intereses particulares.

Lo cierto es que la polémica sobre especialidad de urgencias no debería tener mucho mas recorrido. La tendencia mayoritaria en nuestro entorno, la realidad, la evidencia, nos llevara al final a un punto que parece claro, si es que lo quieres ver. Pero por el momento no se vislumbra la solución pactada, no se apean las diferentes partes de sus posiciones de partida, y así no llegaremos nunca a un consenso que dé satisfacción a todos los  implicados. Por ello me atrevo a concluir que es necesario y urgente que alguien organice este debate, un “círculo sanitario” que permita hablar y explicarse a todos los afectados.

Yo no me pronuncio, solo digo que: especialidad de urgencias,  ¿sí o no? Qué hablen los expertos.

CONTRAPORTADA de @mlalanda en la e-revista de @amytsmedicos: “Preparados para los desastres”. Siempre genial

CONTRAPORTADA. “Preparados para los desastres”, por Mónica Lalanda.

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La Dra. Mónica Lalanda dedica su viñeta de la contraportada del Revista Madrileña de Medicina del mes de julio de 2017 a los “Desastres de… la climatología”. Un tema llamativo y recurrente de este mes, y también de los anteriores, puesto que cada vez que la climatología se muestra un poco más adversa de lo normal, la obsolescencia de hospitales y centros de salud mal conservados por falta de inversión en mantenimiento da lugar a goteras, inundaciones, caídas de techos, aparición de vectores, temperaturas en los centros de trabajo superiores a lo previsto en la legislación laboral, etc.

En AMYTS he hemos informado, criticado y propuesto soluciones como un aumento del gasto (en nuestra Comunidad está por debajo de la media) para que se dedique al mantenimiento regular de esas infraestructuras. Pero esta Consejería resulta ser impermeable a las críticas, mientras pacientes y profesionales pagan las consecuencia de la obsolescencia de las instalaciones mal conservadas.

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La visión crítica de un médico sobre el "sistema". Dar opinión y comentar la información, sobre todo sanitaria, pero no exclusivamente. Me interesa lo que sucede y el entorno.