Ya tenemos la nueva e-revista de @AMYTSMEDICOS, un imprescindible de los domingos

Segundo avance de la Revista Madrileña de Medicina del mes de febrero de 2020 (ER 340)

Revista Madrileña de Medicina

CON FIRMA. “Justicia divina”, por Ángel Luis Rodríguez

“Para reducir la influencia de alguien, auméntala primero; Para reducir la fuerza de alguien, auméntala primero; Para hacer caer a alguien, primero haz que se eleve; Para tomar algo de alguien, dale algo primero.”  (Tao Te King, cap. 6) Permítanme unas líneas desenfadadas para abordar un tema demasiado grave. Ni…

 

CON FIRMA. “Orgullo de pertenencia”, por Mónica Alloza

Este concepto, orgullo de pertenencia, es algo que manejan las empresas como objetivo de su gestión, de cara a los profesionales. Orgullo de pertenencia es sentirte parte de la compañía, parte del proyecto, sentir que cuentan contigo, que te reconocen tu valor como profesional. Oí hablar de orgullo de pertenencia…

“Muerte dulce”. Nuevo artículo gracias a @redaccionmedica

Eutanasia es una palabra derivada del griego euthanasía, ‘muerte dulce’. Titulo el artículo con esta denominación, que al menos no parece tan mal vista en estos momentos de cierta crispación con relación a la propuesta de regulación de esta.

Pero ¿qué es la eutanasia? Según el diccionario de la R.A.E, tiene dos acepciones:

1.- Intervención deliberada para poner fin a la vida de un paciente sin perspectiva de cura

2.- Muerte sin sufrimiento físico

De nuevo asistimos al debate sobre la eutanasia, muerte digna. Derecho a la eutanasia, una prestación incluida o no en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud, política, ética, deontología, profesionales, pacientes, sociedad, servicios sociosanitarios, etc. Tema candente, complicado y con muchas aristas.

Decía Séneca: “la muerte es un castigo para algunos, para otros un regalo, y para muchos un favor”. Castigo, regalo, favor. ¿Cómo es posible que lo mismo tenga consideraciones tan diferentes? Algo que, en apariencia en malo como la muerte, puede ser considerado un castigo para muchos -posiblemente la mayoría-; puede ser un regalo para todos aquellos que sufren y que entiendan que el mejor estado al que pueden pasar es al de la muerte; y también puede ser un favor, (en este caso no tengo claro si no solo para pacientes o también para familiares).


“Dejemos a un lado las consideraciones personales, la visión ‘religiosa’ con sus variadas versiones, ahora estamos en un Estado democrático y de derecho”

Con ocasión del anterior intento de regulación, en abril de 2019, ya escribía un artículo en esta misma tribuna, lo titulé ‘Ayudar a bien morir‘. En esa ocasión hacía un posicionamiento diferente, entre otras cosas porque no estábamos tan cerca de una regulación legislativa como estamos ahora.

Superadas las previas consideraciones sobre paliativos, ayuda en el proceso de la agonía, encarnizamiento terapéutico, últimas voluntades, testamento vital, etc., hemos llagado al último eslabón, el de la eutanasia.

Dejemos a un lado las consideraciones personales, la visión “religiosa” con sus variadas versiones, ahora estamos en un Estado democrático y de derecho, en el que la representación de los ciudadanos recae en unos diputados que, en teoría, son los que tienen delegado la “interpretación” de nuestros pensamientos y creencias. Y ahora interpretan que la sociedad, de forma mayoritaria, quiere regular la eutanasia, la muerte dulce. No voy a cuestionar si esto es así o no, no tengo la suficiente información, pero si quiero manifestar algunas cosas con relación a este tema.

La regulación mediante Ley de una cosa tan seria también afecta a los profesionales y familiares del paciente. Tiene trascendencia jurídica, social, ética, y no solo afecta al ciudadano que quiera hacer uso de este derecho (una vez regulado y entendido como derecho, es lo que será).

Es necesario, imprescindible diría yo, que la regulación permita que este proceso garantice la seguridad jurídica del paciente que toma la decisión, del familiar o tutor legal si fuera preciso y tuviera la patria potestad, y por supuesto de los profesionales que intervendrían en el mismo.

Cada cual es libre de ejercer su derecho, de que se respeten sus creencias, sus convicciones, sus pensamientos, sin interferencias y con seguridad jurídica. Es fundamental garantizar el quién, cómo, cuando, en qué casos, con qué apoyos, tramitación, etc.

También lo es para los profesionales que se vean afectados en su ejecución. Garantías jurídicas, claridad en los procedimientos y, por supuesto, la posibilidad de ejercer la objeción. Esto no es nada nuevo, es replicar lo que ya sucede con el aborto. Y tener la certeza de que nadie será estigmatizado por ejercer este derecho, como tampoco lo debe ser quien quiera ejercer el derecho a la participación voluntaria. Dos derechos, compatibles y respetables.

Solo queda decir que los legisladores hagan bien su trabajo: que realicen una regulación clara, sin que dejen nada a la posibilidad de interpretación, que se haga todo desde la tranquilidad, la mesura, el entendimiento, sin sectarismo. Y pensando siempre en que el fin es ayudar a los que lo necesitarán, los pacientes/ciudadanos, y a los que deberán poner sus conocimientos a su disposición, los profesionales.

EDITORIAL. “Carta a un gobierno ‘progresista’”, por Julián Ezquerra

Decía Wayne W. Dyer, escritor norteamericano, “El progreso y el desarrollo son imposibles si uno sigue haciendo las cosas tal como siempre las ha hecho”. Esta frase describe muy bien el sentido de lo que quiero expresar. No podemos hablar de “progreso” si seguimos haciendo lo mismo que antes. Pero hay que completar esta entrada con algo básico, y es preguntarnos ¿Qué es ser progresista? La respuesta la tenemos en el diccionario de la RAE: Dicho de una persona o de una colectividad: De ideas y actitudes avanzadas”

Ideas avanzadas y hacer las cosas de otra forma. La verdad es que el nuevo Gobierno sí está haciendo las cosas de forma diferente, véase por ejemplo el incremento desmesurado de miembros del Gobierno, como también hizo el Gobierno de la Comunidad de Madrid, hacer un Gobierno de coalición con quien hasta hace un par de meses era su mayor enemigo y causante de insomnio, nombramientos discutidos y discutibles (insisto, en esto también como hizo y hace la Comunidad de Madrid), alianzas que hasta ahora eran impensables, etc. En esto, desde luego, el término progresista está bien desarrollado. ¿Es esto una crítica? Sí, lo es. Pero lo es para todos, da igual quien gobierne, hay cosas que todos hacen de igual forma. Pero, ahora vamos a lo que a nosotros más nos afecta.

Desde hace unos años, coincidiendo con la crisis económica o utilizándola como justificación, los profesionales de la función pública, entre los que nos encontramos todos los que trabajamos en la Sanidad Pública, sufrimos una serie de recortes y medidas restrictivas que nos han marcado y perjudicado de forma evidente.

Comenzamos con el primer golpe que recibimos. ¡Ojo!, que este no era un presidente “conservador”, -ahora denominados “fachas”-, era un presidente “progresista”. Una de las mejores formas de ver lo que pasó es este titular publicado en prensa nacional: “Zapatero rebaja el sueldo a los funcionarios por primera vez en la Historia”. ¡Qué fuerte! Eso sí, lo hace de forma progresiva, es decir, afecta más a los que más cobran, y con ello a los facultativos nos meten un recorte impresionante (9%). Las pagas extras, que ya eran ridículas, quedan en la nada, incluso nuestro sueldo base, el de los facultativos, es más bajo que el de grupo de clasificación inferior.

Han pasado casi 9 años y seguimos sin recuperar el salario que nos quitaron. Aquel fatídico mayo de 2010 sigue estando presente. Después de aquello, cambiamos de Gobierno, tuvimos un periodo de mandato “Conservador”, pero las medidas permanecieron inamovibles. Bueno, miento, hay un pequeño cambio. Este Gobierno acordó unas subidas salariales, que no recuperan ni de cerca lo perdido, y el actual al menos las mantiene, aunque no las mejora.

Es más, este Gobierno “Conservador” nos sometió a otro ajuste a la baja, otro recorte sin precedentes, el de la vuelta a la jornada de 37,5 horas semanales. Llega diciembre de 2011, ya con un Gobierno “conservador”, y para entender bien lo que sucede, mejor refrescar con la hemeroteca:Los funcionarios trabajarán 37,5 horas y su sueldo sigue congelado”. Este es el origen de otro de nuestros males. Después de lograr que la jornada laboral fuera de 35 horas semanales, volvemos a las 37,5 horas de nuevo, y lo peor es cómo se hace. En el SERMAS se nos impidió hacerlas aumentando la jornada diaria en media hora, como se hace en otras Consejerías, y se nos plantó un serio problema a los trabajadores y un, denominémosle, “chantaje” en cómo se aplica: dependía de ello la renovación de miles de contratos eventuales y la no suspensión de las OPE en curso. Lo que fue un acuerdo limitado a un año y con contraprestaciones importantes y mal entendidas, se convirtió, de forma unilateral y no acordada, en prolongación anual hasta la fecha,

Durante estos años hemos solicitado de forma reiterada la recuperación de lo perdido en el recorte salarial, la vuelta de las pagas extras a la normalidad, la recuperación de la jornada de 35 horas o, en su defecto, una nueva aplicación de la jornada de 37,5 horas. Pero de esto no hay nada de nada. Año tras año se repite la misma situación; tan solo hubo una pequeña concesión en relación con la jornada, permitiendo que las CCAA pudieran volver a las 35 horas si cumplían unos criterios determinados. Es curioso cómo para quitarnos la jornada lo hicieron por decreto de un Gobierno, pero para devolverlas lo dejan a voluntad de cada CCAA y bajo requisitos obligados. Esto es una trampa.

Bueno, llegamos a 2020, tenemos un nuevo Gobierno, autodenominado “progresista”, y espero con ansiedad ver unos nuevos Presupuestos Generales en los que estos dos grandes recortes se vean superados.

Juguemos con las palabras. Un Gobierno “progresista” no puede mantener medidas “conservadoras”, y no lo digo por el origen de éstas, que ha quedado claro que fueron impuestas por Gobiernos de diferente color político, lo digo porque conservarlas no es avanzar, no es progreso.

Julián Ezquerra Gadea
Médico de familia. Secretario General de AMYTS

Es domingo y por tanto ya tenemos la nueva e-revista de @AMYTSMEDICOS. Un clásico

Primer avance de la Revista Madrileña de Medicina del mes de febrero de 2020 (ER 339)

AMYTS apoya y anima a los médicos a difundir y participar en las dos campañas de recogida de firmas puestas…

 

Madrid, y con ello el SERMAS, merece un Gobierno que nos respete, no un gobierno que nos maltrate

En el SERMAS, hace años se nos retiró el derecho al descanso ininterrumpido de 36 horas semanales, impidiendo que las guardias de sábado se descansen los lunes. Con ello se incumple la directiva europea sobre descansos y obliga a los facultativos a tener que recurrir a los tribunales de justicia para obtener este derecho. Es la forma habitual de funcionar de esta Consejería de Sanidad.

Recordemos que ya pasó con el abono de trienios al personal no fijo, que solamente cuando las miles de reclamaciones judiciales que siempre se ganaban gereraban unas costas importantes, se reguló su pago.

Ahora empezaremos con otra situación similar cuando se empiecen a sentenciar los abonos de carrera a los interinos. Algo que ya está pactado, aprobado, y que no se paga, serán de nuevo los tribunales los que nos concedan este derecho, con atrasos, costas, etc.

Pero hay formas diferentes de hacer las cosas. En varias Comunidades Autónomas tenemos ejemplos. En este caso, por lo llamativo que es, hablaré del Pais Vasco. Ellos tienen claro que el derecho al descanso es sagrado y lo regulan de forma muy concreta mediante una instrucción que pone negro sobre blanco lo que por todos es conocido. Por ello, termino diciendo eso de “queremos un GOBIERNO que nos respete”, no “un gobierno que nos maltrate”

Por favor, leed la siguiente instrucción:

saliente

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Nueva e-revista de @AMYTSMEDICOS, cargada de buena información y opinión

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E-REVISTA nº 338,

02 de febrero 2020

SUMARIO DE NOTICIAS

Es que no falla. La e-revista de @AMYTSMEDICOS ya está disponible, como cada domingo

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E-REVISTA nº 337,

26 de enero 2020

SUMARIO DE NOTICIAS

Pasan las semanas, pasan los meses, pasan los años, y la e-revista de @AMYTSMEDICOS sigue ahí, fiel cada domingo

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E-REVISTA nº 336,

19 de enero 2020

SUMARIO DE NOTICIAS

“Filosofía y Sanidad”. Nuevo artículo en @redaccionmedica

Hemos conocido recientemente que el nuevo Ministro de Sanidad, Salvador Illa, es filósofo de formación. Esto ha generado bastantes comentarios, críticas por no ser profesional de la Sanidad, justificaciones calificándolo de buen gestor; en definitiva, ha puesto al Ministerio de Sanidad en el candelero político.

La verdad es que hablar de filosofía y hacerlo quien la estudió sin mucho placer en 6º de bachiller allá por el año 1972, no es sencillo. Para comprender a lo que nos enfrentamos tengo que recordar esta frase de la filósofa estadounidense   Ayn Rand: “Para vivir el hombre debe actuar; para actuar, debe tomar decisiones; para tomar decisiones, debe definir un código de valores; para definir un código de valores debe saber qué es y dónde está. Necesita metafísica, epistemología y ética… Filosofía. No puede escapar de esta necesidad”.

Visto así, para actuar, tomar decisiones, tener un código de valores, saber qué se es y dónde se está, ¿qué mejor que la filosofía? Pues eso, que tenemos un filósofo al frente de la Sanidad y confío en que sepa actuar, tomar decisiones, tenga un código de valores y sepa lo que es y dónde está. La Sanidad lo necesita.

Son muchos los cambios que se han producido en tan poco tiempo. Un nuevo Gobierno, una propuesta de incrementar el gasto en Sanidad hasta el 7% del PIB, un nuevo Ministro de Sanidad, así como suena, a secas, sin consumo, bienestar social o igualdad. No recuerdo la última vez que la Sanidad tenía un Ministerio en exclusiva.


“¿Tan importante es la Sanidad como para tener un Ministerio propio y exclusivo? Para mí que no, pero ojalá me equivoque”

¿Tan importante es la Sanidad como para tener un Ministerio propio y exclusivo? Para mí que no, pero ojalá me equivoque. La Sanidad está transferida a las comunidades autónomas, pero el Ministerio tiene un papel fundamental en la coordinación y cohesión del sistema.

Me cito a mi mismo y repito esta frase que escribía en esta misma tribuna el pasado mes de julio y que titulaba ‘Rechazar “la joya de la corona” dice mucho de quien lo hace‘. “Hay retos por delante muy importantes.
Aumentar el PIB dedicado a Sanidad, mejorar la cohesión del Sistema, dar respuesta a los graves problemas de falta de profesionales y la gran precariedad que sufrimos, mejorar las infraestructuras, adecuar las condiciones laborales a lo que se necesita, terminar por resolver las macros OPEs pendientes, los traslados, adecuar las especialidades a la realidad (urgencias, infecciosas…etc.), cartera de servicios única y coordinada, calendario único de vacunación…etc. Demasiadas cosas pendientes y pocas expectativas de solución. Equipos ministeriales de corta duración, cambios permanentes, proyectos a medias, todo por hacer, y los grandes dirigentes políticos jugando con la Sanidad como moneda de cambio, y encima nadie la quiere
“.

Pues ha llagado el momento y ya hay quien la quiera; en el reparto de carteras ministeriales, ha recaído la responsabilidad en el Ministro Filósofo. Y me parece muy bien que dejemos de pensar en lo que es, lo que ha sido, qué ha estudiado o cómo ha llegado al cargo. Lo que me preocupa ahora es que trabaje duro para resolver los problemas, que se rodee de un equipo de profesionales del sector que entiendan de lo que hablan, que marque la política sanitaria y deje que los asesores y profesionales la realicen. Ser ministro no requiere conocer en profundidad la materia, claro está que siempre es mas sencillo y posiblemente mejor si ya viene aprendido de casa, pero demos tiempo al tiempo. Mejorar lo que en muchos casos hemos tenido no es complicado. A poco que aplique un poco de sus conocimientos y se tome las cosas con filosofía, le irá bien. Y tomarse las cosas con filosofía le ayudará a sobrevivir en ese lodazal que es en Consejo Interterritorial, donde los diferentes consejeros de las respectivas CCAA, velan por sus intereses políticos mas que por el bien general de la Sanidad; donde el ego puede con la generosidad; donde cada uno quiere ser ese “macho alfa” que marca su terreno. Y para todo esto, cierto es que la filosofía le vendrá muy bien.

Solo queda desearle suerte; su suerte será la nuestra.

Ya está disponible una nueva entrega de la e-revista de @AMYTSMEDICOS

Carrusel-ER 335 v2

E-REVISTA nº 335, 12 de enero 2020

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La visión crítica de un médico sobre el "sistema". Dar opinión y comentar la información, sobre todo sanitaria, pero no exclusivamente. Me interesa lo que sucede y el entorno.