Archivo de la etiqueta: prensa

Nueva e-revista de @amytsmedicos, como siempre cargada de buena información sanitaria

Anuncios

“No mueras antes de morir”. Nuevo artículo gracias a @redaccionmedica

No mueras antes de morir

Julián Ezquerra Gadea, secretario general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts)
Martes, 17 de octubre de 2017, a las 21:20
Decía Mahatma Gandhi que “los cobardes mueren muchas veces antes de morir” y, sinceramente, creo que hay muchos muertos en vida, incapaces de manifestarse públicamente, de vencer su cobardía y hacer visibles sus pensamientos.

En mi anterior artículo en esta tribuna, que titulé ‘Perdamos el miedo a opinar. No hay temas tabú’, me posicionaba sobre la oferta del IDIS para abordar las listas de espera, o sobre la posibilidad de contratación de médicos extracomunitarios, etc., y lo hacía sin miedo, solo manifestando mi opinión, aun sabiendo que muchos no la compartirían. Pero en la variedad está el gusto, la no existencia de un pensamiento único enriquece el debate, aporta ideas y progreso. Someterse al pensamiento único por miedo o cobardía nos lleva al deterioro de una sociedad que es más rica en su pluralidad y su pensamiento abierto.

Vivimos momentos convulsos en España, incluso en el sistema globalizado en el que nos encontramos, añadiría que esta convulsión está extendida al mundo entero. Mires a donde mires ves polémicas, enfrentamientos, intentos de imposición de ideas, etc., y lo que es peor, ves cómo de forma sistemática hay miedo a posicionarse en determinado lado de la opinión. Se hable de Trump, de Venezuela, Grecia, auge de partidos extremistas y antieuropeos o de la situación de España, siempre hay un lado que opina en libertad y sin miedo y otro en el que existe el miedo a expresarse libremente.

¿Qué nos está pasando? ¿Cómo hemos llegado a esto? Cataluña, guerra de banderas, enfrentamientos familiares, posiciones inamovibles, cerrazón, ‘o estás conmigo o contra mí’, etc. Y sus consecuencias: la sanidad deteriorándose, los hospitales que se caen, las listas de espera aumentando, los profesionales maltratados, los pacientes sufriendo, y los políticos preocupados por las banderas y sus ideas por encima de las necesidades de los ciudadanos. Y podría decir lo mismo en relación a la educación, la justicia, los servicios sociales, etc. Que si independencia, que si unidad; que si esta bandera, que si la otra; que si facha, que si rojo; que si eres un corrupto, que si tú lo eres más. Y, mientras, tu cadera con espera de meses para aliviar tus molestias, las urgencias llenas de pacientes esperando una cama, los médicos de Atención Primaria desbordados y, en definitiva, lo importante en el olvido y lo superfluo en todas las televisiones y con tertulianos en nómina que no paran de opinar.

Yo no quiero un país así. Yo quiero un país en el que la sociedad mayoritaria, la mayoría silenciosa y abnegada, levante la voz, mande callar a todos estos políticos de medio pelo que nos gobiernan y los ponga a trabajar en lo importante. ¿Alguien acude a un centro sanitario y mira qué banderas hay en la puerta, o si está rotulado en tal o cual idioma? Creo que no. Lo que quiere es que tengan los profesionales que necesita; que disponga de los medios adecuados; quiere un buen profesional, sin que el idioma en el que le hablen sea determinante para acceder a un puesto de trabajo, o que en determinadas comunidades autónomas pongan barreras ‘autóctonas’, no ya banderas. Así nos va. No es de extrañar que este año el presupuesto para sanidad se fije en el 5,8 por ciento del PIB, el más bajo de la historia, y no suceda nada. Claro, cuando estas cosas se envuelven en banderas, se tapa todo. Y lo he dicho en muchas ocasiones, en esta crítica incluyo a todos los colores políticos, que no se salva ni uno.

Creo que vivimos un momento en el que cada día morimos más antes de morir, y lo peor de todo, lo hacemos por cobardes. Y para dar ejemplo, sin dejar de ser cobarde, yo me siento español, nacido riojano, criado madrileño, murciano consorte, castellanomanchego por avatares del trabajo y he votado a diferentes partidos a lo largo de mi vida, no siendo uno de esos de por encima de todo ‘soy de los míos’; yo no tengo míos. Los sueños revolucionarios y las necesidades evolucionan con la edad, y con ella la ideología.

Nueva e-revista de @amytsmedicos. Un clásico de la información sanitaria dominical. No te la pierdas

Nueva e-revista de @AMYTSMEDICOS; de imprescindible lectura cada domingo

Perdamos el miedo a opinar. No hay temas tabú. Nuevo artículo en @redaccionmedica

Miércoles, 20 de septiembre de 2017, a las 14:50
Tabú se define por el diccionario de la Real Academia Española como “Condición de las personas, instituciones y cosas a las que no es lícito censurar o mencionar”.

Decía el periodista Henry Louis Mencken que “el hombre más peligroso para cualquier gobierno es el hombre que tiene la habilidad de pensar las cosas por sí mismo, sin que le importen las supersticiones o tabúes”. No es que yo quiera ser un peligro para ningún gobierno, soy consciente de lo que soy, pero sí que quiero pensar y quitarme ese miedo a entrar en temas que pudieran ser tabú.

Hace unas semanas venimos escuchando y leyendo noticias importantes que tienen que ver con la sanidad y que me invitan a escribir estas líneas. Propuesta del IDIS, anuncio de posibilidad de contratación como personal estatutario para médicos extracomunitarios, fuga de miles de profesionales cada año, dificultad para la cobertura de ciertas plazas y especialidades… Parecen ideas sueltas, pero, y esta es mi teoría, es posible que todas estén interconectadas.

El sistema sanitario hace aguas por todas partes. Incluso las hace de forma literal, solo hace falta ver lo que ocurre en ciertos hospitales cuando llueve (o incluso sin que llueva). Estructuras viejas y muy deterioradas, listas de espera que crecen y crecen, falta de médicos en muchos hospitales y centros de salud, huida de España muy importante de facultativos en busca de mejores condiciones laborales, oferta “generosa y nada casual del IDIS” para asumir la lista de espera del sistema, y ahora la posibilidad de eximir de la exigencia de
nacionalidad para el acceso a la función pública, al amparo de la situación crítica que tenemos.

¿Qué está pasando? El sistema sanitario público se deteriora. Ha sido objeto de privatizaciones parciales e intentos de privatizaciones masivas, afortunadamente paradas. Y conste que la sanidad privada tiene todo el respeto y el derecho, de eso nadie puede dudar. Pero la realidad es tozuda, y vemos cómo se va cerrando un círculo que puede terminar con la creación de un nuevo modelo de Servicio Nacional de Salud “low cost”.

Se deteriora el sistema público, se desincentiva y precariza a los profesionales. Los más jóvenes, los que tienen todo su futuro por delante, se enfrentan a la disyuntiva de permanecer en este sistema precario y que les maltrata, que les impide tener una carrera profesional y su desarrollo, que les ofrece contratos de eventual, de guardias, de “investigador”, de becario, etc., o se deciden a explorar alternativas más atractivas, como las ofertas de Inglaterra, Francia, Alemania, etc. Con ello, nuestro relevo natural se marcha, dejan una necesidad que cubrir, y las Administraciones siguen jubilando a diestro y siniestro, aumentando las necesidades; entonces, aparecen las ideas de algunos. Hay muchas vacantes, los nuestros no quieren trabajar o se marchan, no incentivan la permanencia, no incentivan los puestos de difícil cobertura, más bien desincentivan y te cierran puertas, y entonces ya está la justificación. ¡Que vengan los extracomunitarios! Total, ellos lo mismo sí aceptan estas condiciones. Y ojo, que no digo que no sea una incongruencia formar aquí a cientos de ellos y que luego no puedan quedarse a trabajar. No se trata de eso. Pero mejor que solucionar la fuga de agua metiendo más agua, es arreglar la causa que la origina; ve al origen del problema, incentiva a tus profesionales, planifica de forma adecuada….y si todo esto no es suficiente, abre las puertas.

Recientemente, hablando con un político, decía: “los españoles se van a Inglaterra; los ingleses se marchan a Canadá; los Canadienses a Estados Unidos; y los extracomunitarios vienen a España”. Cierre del círculo de búsqueda de la mejor oportunidad. Y reflejo del mundo que algunos quieren para aumentar sus beneficios.

Y en este panorama aparece una oferta del IDIS, una oferta que viene a decir: “como la gestión pública es un desastre, como no sabéis hacer las cosas, como sois incapaces de dar salida a la lista de espera…aquí estamos nosotros ofertando por el módico precio de 1500 millones la solución a todos los males”. Y está bien. Ellos defienden su parcela. No hay duda de que saben lo que quieren y lo dicen sin ningún miedo. Lo que no está claro es que los responsables de la Sanidad Pública lo hagan igual de bien. El Ministerio se quita el problema de encima y dice que esto es decisión que compete a cada CCAA. Las diferentes comunidades miran a otro lado y no se posicionan claramente, o al menos eso entiendo.

Hasta hace poco he sido siempre bien pensado, pero ya sin miedo alguno debo reconocer que me están haciendo cambiar, que estoy cambiando de forma de ser, que ser mal pensado conduce a tener más aciertos de los que me gustaría, y que en el mundo de la política-gestión olvidar los tabúes y hacer públicos los pensamientos es no solo una necesidad, sino también una obligación. Opinar en alto, reflexionar en público, superar miedos, pensar por sí mismo, es necesario y produce un alivio a ciertas tensiones que nos abruman.

Nueva e-revista de @AMYTSMEDICOS, un imprescindible de los domingos

¿Las encuestas responden al interés del que las paga? Parece que sí

Dos encuestas en septiembre, de dos medios distintos, de dos empresas diferentes, ¿también de dos pagadores distintos?…. no pueden dar otra cosa que resultados cocinados a la carta y diferentes. En fin, que una vez mas pongo en duda las encuestas. Las únicas que valen son las de las urnas; esas si que no engañan.

Veamos: Esta de sigma dos para el mundo

voto1660.jpg

Esta otra de GAD3 para ABC

DJWB5UzWAAUu7nv.jpg

Y ahora los titulares de las noticias:

Encuesta Sigma Dos: El PP resiste y el PSOE sube con fuerza en plena crisis catalana

 

El bloque de PP y Ciudadanos aumenta a 21 escaños su ventaja sobre PSOE y Podemos

Conclusiones: que cada cual saque las suyas. Las mías son evidentes.

 

 

¡Se terminaron las vacaciones! Se inicia una nueva etapa para la e-revista de @amytsmedicos. No te la pierdas

Tras superar la crisis, ¿de lo mío qué?. Nuevo artículo en @redaccionmedica

Tras superar la crisis, ¿de lo mío qué?

Julián Ezquerra Gadea, secretario general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts)
Martes, 22 de agosto de 2017, a las 12:40
El gran Gruocho Marx decía: “¿pagar la cuenta? ¡Qué costumbre tan absurda!”. Espero que esta frase no sea también utilizada por los políticos que tienen en su mano revertir y pagar todo lo que durante estos años de crisis se nos ha arrebatado. Inversión pública, salarios, condiciones laborales, jornada de trabajo, empleo y plantillas, etc., han sido en mayor o menos medida sometidos a unos “recortes” que en muchos casos han dejado al límite a muchos servicios y a no pocos profesionales.

El pasado día 9 de agosto, la Unión Europea emite un comunicado en el que confirma oficialmente que la crisis ha sido superada. Para quien no entienda bien el inglés, el primer párrafo dice más o menos esto:

“10 años desde el inicio de la crisis: volver a la recuperación gracias a una acción decisiva de la UE

La crisis financiera global comenzó hace 10 años y condujo a la peor recesión de la Unión Europea en su historia de seis décadas. La crisis no se inició en Europa, pero las instituciones de la UE y los Estados miembros debían actuar resueltamente para contrarrestar su impacto y subsanar las deficiencias de la puesta en marcha inicial de la Unión Económica y Monetaria. La acción decisiva ha dado sus frutos: hoy, la economía de la UE se está expandiendo por quinto año consecutivo. El desempleo está en su nivel más bajo desde 2008, los bancos son más fuertes, la inversión está aumentando y las finanzas públicas están en mejor forma. La evolución económica reciente es alentadora, pero aún queda mucho por hacer para superar el legado de los años de crisis. La Comisión Europea está plenamente movilizada para cumplir su agenda de empleo, crecimiento y equidad social”.

Gran noticia sin duda. Las excusas para recortar y rebajar salarios, para no hacer OPEs, para jubilar a diestro y siniestro, para paralizar inversiones, para disminuir plantillas o para recortar salarios y hacer aumentos de jornada “ficticios” que solo buscaban rebajar sueldo y no más trabajo, entre otras muchas otras cosas, se han terminado. Pero afirmar esto sin tener un reflejo en los presupuestos no es otra cosa que engañar a los ciudadanos. Hay que pagar la cuenta, es lo justo. Y aunque la costumbre entre los gobernantes es no hacerlo, es nuestra obligación recordárselo y exigirles que lo hagan.

Se termina el verano y comienza el tiempo de negociación de los nuevos presupuestos del Estado y de las diferentes CCAA. Es el momento de hablar de estos temas. Es la hora de poner en marcha el proceso de recuperación de lo perdido. Ya no hay excusas para sentarse a planificar en qué modo se hace la recuperación de lo recortado, en qué plazos de tiempo, con qué prioridades, etc. A esto debemos sumarnos todos, los que gobiernan y los de las diferentes “oposiciones políticas”, los denominados “agentes sociales”, y todos los implicados en este complejo juego de relaciones y representación.

En lo que a Sanidad respecta, hay mucho que hacer. Un importante esfuerzo para mejorar las condiciones laborales de unos profesionales que han sufrido mucho estos años, y han trabajado de tal forma que si el sistema ha sobrevivido es gracias a ellos. Recuperar plantillas, volver a la jornada básica de 35 horas, consolidar empleo, recuperar la carrera profesional, normalizar las retribuciones, etc. son de justicia.

No olvidemos también que los centros sanitarios han sufrido un deterioro importante. Falta de inversiones en infraestructura y tecnología, deterioro de edificios, equipos viejos y con mantenimiento aparentemente deficiente, han ocasionado obsolescencia y ahora necesidad de sustitución.

La lista de temas a abordar es muy grande. 10 años de recortes han dejado una profunda huella de deterioro en el Sistema Sanitario. Un deterioro que no discrimina, que afecta a los diferentes Servicios de Salud, gobernados por colores políticos variopintos, pero que a la hora del “recortar” parecía que el color era el mismo, sin apenas tonalidades. Eso sí, la culpa de los recortes no era de ellos, se les obligaba por el “Gobierno Central”, “la Troika europea” y “el Ibex 35 y los poderosos,” no faltaba más. En fin, que pasada la crisis, es hora de ponerse el traje de faena y comenzar a reconstruir el Sistema Sanitario, posiblemente aprovechar el momento para hacer los cambios necesarios, aunar esfuerzos, hacer un gran “pacto por la Sanidad”, sacarla del debate político, y recuperar algo que a todos nos afecta y que tarde o temprano será un servicio que utilicemos. Aunque solo sea por esto último, pongámonos a ello y hagamos que pagar la cuenta se convierta en costumbre.

“Especialidad de urgencias, una polémica sin resolver”. Nuevo artículo en @redaccionmedica

Especialidad de urgencias, una polémica sin resolver

Julián Ezquerra, secretario general del Sindicato Médico de Madrid (Amyts)
Miércoles, 02 de agosto de 2017, a las 11:50
“Es más fácil negar las cosas que enterarse de ellas” (Mariano José de Larra)

Hace años que se habla de la especialidad de urgencias, su existencia, si es necesaria o no, si realmente tiene sentido, “cuerpo de doctrina” propio, si es mejor un área de capacitación específica o una especialidad más, etc. Es cierto que ha generado “cuerpo”, que hay “sentimiento de especialidad”, “orgullo de pertenencia”, y por supuesto su propia sociedad científica, sus publicaciones específicas, sus rotaciones en todas las especialidades y, en definitiva, todo lo que justificaría cualquier especialidad.

Entonces, ¿por qué esta polémica en torno a las urgencias? ¿Qué sentido tiene discutir lo obvio? Veamos el problema desde la distancia y desde la óptica de quien no se siente miembro de una sociedad científica de otra especialidad. Me traiciona el subconsciente, ya hablo de otra especialidad, lo que de alguna forma deja ver mi opinión para quien quiera verla.

Las urgencias se dan en cualquier ámbito asistencial. Eso tenemos que tenerlo claro. Por tanto, si hablamos de especialidad de urgencias, no debemos caer en el error de pensar solo en las de hospital. Hay urgencias en atención primaria, hay urgencias en domicilios, en la calle, etc. Por tanto, lo primero es entender que sería una especialidad sin ámbito exclusivo para su ejercicio y además es importante que entandamos que es “transversal”, que abarca todas las materias, que es médica, pero también quirúrgica, ginecológica o pediátrica. Creo que esto último no será compartido por todos, pero es mi opinión. Hacer frente a cualquier urgencia es necesario, y su atención inicial sería lo característico de esta especialidad.

El volumen de trabajo de las urgencias (hablamos posiblemente del mayor número de atenciones, tras la de los médicos de familia y pediatras de atención primaria), por si solo ya podría justificar su existencia. A modo de ejemplo, las urgencias hospitalarias atendidas en los hospitales son aproximadamente un tercio del total las atendidas por las áreas médicas, quirúrgicas, ginecológicas y pediátricas juntas. Por tanto, por volumen está más que justificado que se reconozca como una especialidad y, además, de las de más actividad.

¿Cómo se llega al ejercicio de la profesión de “urgenciólogo”? No hay una sola vía de acceso. Hace años eran los internistas lo que con más frecuencia estaban como “médicos de puerta”, pero luego comenzó a ser asiduo y muy numeroso el médico de familia, hasta que en la actualidad, si no me equivoco, son mayoría. Pero no son los únicos. Hay reumatólogos, alergólogos, cirujanos, intensivistas, etc., cualquier médico de otra especialidad puede estar trabajando como médico de urgencias. Pero también es cierto que las condiciones de los servicios de urgencias no son iguales. La actividad que se realiza por el urgenciólogo no es siempre la misma. Por ejemplo, ¿en todos los servicios de urgencias suturan o hacen una punción articular, o ponen una férula de yeso, reducen una luxación, hacen una ecografía, etc. todos los urgenciólogos? ¿O unos si lo hacen y otros no, y además esto depende mucho de la especialidad que tengan?

Una especialidad, un MIR propio, unificarían de forma clara los conocimientos, las habilidades, las técnicas necesarias para atender las urgencias. Actualmente se llega a este trabajo por diferentes motivos. Están los que lo hacen por ser lo que más les gusta, quiero creer que los más,  pero también los que ven en estas plazas una puerta abierta por la que estar vinculado a un hospital: en unos casos pensando que es un paso obligado hasta llegar al servicio correspondiente, y en otros son la precariedad y la necesidad las que les obligan a estar en urgencias. No parece la mejor de las motivaciones.

No quiero entrar en los motivos por los que diferentes sociedades científicas reniegan de la creación de la especialidad, pues sería pisar un terreno encharcado y algunos callos. Pero tendremos que hacerlo alguna vez. Me gustaría un debate aséptico, un debate basado en necesidades asistenciales, un debate libre de “ataduras de intereses”, un debate basado tan solo en contenidos, habilidades, capacitaciones, etc., más allá de las posibles salidas laborales o defensa de intereses particulares.

Lo cierto es que la polémica sobre especialidad de urgencias no debería tener mucho mas recorrido. La tendencia mayoritaria en nuestro entorno, la realidad, la evidencia, nos llevara al final a un punto que parece claro, si es que lo quieres ver. Pero por el momento no se vislumbra la solución pactada, no se apean las diferentes partes de sus posiciones de partida, y así no llegaremos nunca a un consenso que dé satisfacción a todos los  implicados. Por ello me atrevo a concluir que es necesario y urgente que alguien organice este debate, un “círculo sanitario” que permita hablar y explicarse a todos los afectados.

Yo no me pronuncio, solo digo que: especialidad de urgencias,  ¿sí o no? Qué hablen los expertos.